EVANGELIZACIÓN DEL LIMARI Y PARROQUIA DEL CORPUS

 

 

La evangelización temprana del valle del Limarí, comenzó a realizarse una vez que los conquistadores refundaran La Serena en 1549, luego de la destrucción de ésta por los indígenas. Desde esta ciudad, donde se instalaron en un principio, Mercedarios, Dominicos y Franciscanos, los misioneros recorrían quebradas y valles aledaños a ella. En los viajes, los Mercedarios propagaron en los recién evangelizados el culto a la Virgen de la Merced, y también difundieron la tradición católica acerca de la Inmaculada o Purísima Concepción de la Virgen.

 

Por su parte los Dominicos recorrían el valle del Limarí, enseñándoles a los indígenas y habitantes del lugar, el rezo del Santo Rosario, además también dejaron su huella en la creación de oratorios bajo el patronato de algún Santo de la orden.

 

Los Franciscanos también recorren el Limarí, inculcando las devociones a San Antonio de Padua, a San Francisco y a San Diego, como también difundiendo la tradición de los belenes o nacimientos y la adoración de los magos de oriente al recién nacido. Así es como en esos recorridos uno de sus miembros descubre, en las inmediaciones de la desembocadura del río Limarí, el hoy en día conocido parque nacional y reserva mundial de la biosfera, que actualmente lleva su nombre, Fray Jorge.

 

Años más tarde, a fines del siglo XVI, otra orden religiosa, los Agustinos, incursionan en el sector. Prueba de ello es la capilla de San Nicolás de Tolentino en la hacienda de Limarí, y tal vez el nombre del pueblo de indios de Sotaquí, denominado de San Agustín. (1)

 

 SOTAQUÍ, SEDE DE LA PRIMERA PARROQUIA EN EL VALLE DEL LIMARÍ

 

Luego de esta primera labor evangelizadora, base de la cristianización del Norte Chico, y después de la vuelta del Obispo Diego de Medellín del tercer Concilio Límense (1583), éste procede a organizar la Diócesis de Santiago y crea en todo su obispado diversas parroquias y doctrinas.

 

En la región de La Serena, se funda la parroquia matriz en la ciudad de mismo nombre y diversas doctrinas o parroquias rurales en valles interiores. Así se forma a partir de 1585, la Doctrina del Limarí, cuya cabecera va estar situada en el pueblo de indios de San Agustín de Sotaquí. Ésta era muy extensa, pues abarcaba desde la cordillera de los Andes, por el este, y llegaba hasta el océano Pacífico, por el oeste. Por el norte, deslindaba con la Doctrina de Andacollo y hacia el sur, con la doctrina del Choapa. Este territorio era atendido por un sacerdote secular don Francisco de Herrera. (1)

Don Francisco de Herrera, nació en España en 1532, pertenecía a la congregación de los agustinos, llego a Chile en 1561, para trabajar en Santiago y luego en La Serena y, por último, a Sotaquí, doctrina que atendía hacia 1585. (3)

 

 

LA CREACIÓN DE LA PARROQUIA DEL CORPUS DE SOTAQUÍ Y SU JURISDICCION ECLESIASTICA DE LA ÉPOCA COLONIAL

 

Croquis de la parroquia del Corpus

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La iglesia de Sotaquí comenzó sus funciones en 1630, años más tarde, en el primer tercio del siglo XVII, en 1630, la autoridad eclesiástica erige la parroquia del Corpus o Santísimo Sacramento, que abarca una extensa jurisdicción que comprendía todo el valle regado por el río Limarí, desde su nacimiento en la cordillera, hasta su desembocadura en el mar, con sus cinco afluentes: Mostazal, Rapel, Cogotí, Ponio y Hurtado. Dicha parroquia atendía las vice-parroquias de la Veracruz de Huana; San Pedro de Pichasca; San Antonio del Mar de Barraza; Nuestra Señora de la Candelaria de Samo Bajo; San Nicolás de la Buena Vista de Limarí; La Degollación de San Juan Bautista de Cogotí y San Diego de Alcalá en la Chimba. A fines del mismo siglo, en 1680, Barraza fue convertida en parroquia con el objeto de aliviar la labor del párroco de Sotaquí y atender mejor las necesidades espirituales de los habitantes del sector medio y bajo de la cuenca hidrográfica del río Limarí. (1)

 

La primera iglesia de Sotaquí, fue construida en adobe, la que fue destruida por el terremoto del 30 de marzo de 1796 y fue reconstruida por el párroco José Antonio de Godomar. (7)

 

Pimera hoja del libro de bautismos

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El primer libro de bautismo, empieza el primero de marzo de 1648, siendo cura el licenciado don Jerónimo de Cantillana y Hurtado.

 

En este libro cuyas hojas son de cuero curtido, aún se puede leer claramente las cada una de las partidas anotadas en este. (Ver Primera Hoja del Libro)

 

En la primera inscripción de bautismo se puede leer que el nombre de María (bautiza), hija de Agustín y Lorenza indios de la encomienda del Capitán Juan Domínguez. (3)

 

Posteriormente, en el siglo XVIII, fueron desprendidos de la parroquia del Corpus de Sotaquí, otros sectores para agregárselos a la parroquia de Andacollo (todo el valle de Hurtado), y en 1757, por orden del Obispo Alday, Pama, Cogotí y Combarbalá fueron escindidas de la parroquia madre al ser creado el curato de Combarbalá. (1)

 

De esta manera, en la segunda mitad del siglo XVIII la parroquia del Curpus de Sotaquí quedó reducida a los territorios que estaban en los cursos de los ríos Campanario, Los Molles(Rapel), Huatulame y el rio Grande hasta Puntilla de Humalata. A pesar de la reducción era el más poblado de todo el corregimiento. En 1766 tenía 3.579 habitantes y 3.110 en 1778, superando a todos los demás. (ver nota anexa)

 

Durante el siglo XVIII, la parroquia de Sotaquí estaba servida por un párroco y un sotacura, este último colaboraba en la fatigosa tarea de atender a su feligresía. También cooperaban en esta labor, los Mercedarios, los religiosos del convento de Franciscano de Higuerillas y los Dominicos, los que recorrían todo el sector alto del valle del Limarí, celebrando misas en las capillas y oratorios de estancias y haciendas, como también bautizando y repartiendo la comunión en las vice-parroquias. (ver listado de párrocos que han administrado la parroquia de Sotaquí)

 

El párroco del sector se mantenía de los censos de indios, que el Obispo don Luis Romero había conseguido de la Real Hacienda y era cobrado según su asignación e imposición y con esto, con los 12 reales que cado indio le daba anualmente por su doctrina y sub-administración de sacramentos, entierros y demás agregados, conservaban cada uno según los feligreses con mayor o menor decencia su persona. Es importante señalar que otra fuente de ingresos parroquiales eran las capellanías impuestas en favor de la parroquia. En el caso de la parroquia del Corpus por la importancia que para todo el curso superior del valle del Limarí tenía en la colonia, atrajo un buen número de benefactores y disponía de una buena caja de depósitos, la cual permitía obtener intereses censales.

 

En la parroquia de Sotaquí, en la primera década del siglo XIX habían tres capellanías instituidas en favor del Santísimo Sacramento. La primera cuyo principal era de un mil cuatrocientos pesos impuesta a la hacienda nombrada el Tejar de don Domingo Cortés de la ciudad de La Serena. La segunda impuesta en un pedazo de la estancia llamada Zorrilla, cuyo principal era de ciento ochenta pesos. La tercera en la estancia de Cárcamo, cuyo principal era de cuatrocientos ochenta pesos. En toda la jurisdicción de la parroquia mencionada había varias capellanías, instauradas algunas en favor del personal religioso, curas o seminaristas, Otras para conventos e instituciones hospitalarias de la ciudad de La Serena o a favor de laicos, generalmente deudos o pariente del fundador de ésta.

 

Gran parte de las rentas eclesiásticas disminuyeron cuando el primer Congreso Nacional abolió los censos y derechos parroquiales. En Sotaquí, como en la mayoría de los curatos de los Obispados Chilenos, las rentas se hicieron cada vez más exiguas. Tal situación se mantuvo hasta el año 1873, cuando el Obispo de La Serena, don José Manuel Orrego, ordenó establecer públicamente el culto del Niño Dios, que hasta ese momento la piedad y devoción popular mantenían en dicho pueblo desde principios de siglo. (1)

 

Al tiempo después que se estableciera el culto al Niño Dios, la parroquia pasa a llamarse "Niño Dios de Sotaquí" por un decreto diocesano.

 

Hacia la década de 1940, la parroquia del Niño Dios de Sotaquí, abarcaba un vasto territorio desde Puntilla de Barrancas y parte del rio Huatulame (Santa Catalina, San José, El Guindo Alto, Huallilinga, Quebrada Seca, Carachilla, El Arrayán, La Paloma, Monte Patria, La Hacienda Campanarios, Huana, El Palqui, Huanilla, El Tome y Huatulame).

 

En la primera mitad de la década de 1990, la parroquia del Niño Dios, se ve modifica en su territorio, debido a la creación de la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Monte Patria, limitando su jurisdicción hasta la cortina del Embalse La Paloma, pero se le agregan otros pueblos que pertenecían a la parroquia San Francisco de Asís de Recoleta (Huamalata, Villa Seca, Samo Bajo, etc).

 

La parroquia del Niño Dios de Sotaquí, has sido un pilar fundamental para evangelización y labor pastoral de la provincia de Limarí, muchas han sido las vocaciones sacerdotales y religiosas que ha entregado esta parroquia y esto se debe a la iniciativa de sus párrocos, con la formación de diversos movimientos que le han dado vida a esta parroquia, tales como la sociedad del Niño Dios, sociedad del Santísimo, Acción Católica, Juventud Católica, la catequesis dominical, y a partir de la década de 1970 la O.D.A.P, los grupos juveniles, MOANI, pastoral rural, Legión de María, etc.

 

Cabe destacar la labor misionera y catequística del Padre José Stegmeier, pero como bien dice el dicho, "detrás de cada hombre hay una gran mujer", en este caso, el padre José tuvo el gran apoyo de grandes mujeres que se destacaron en la formación de los catecúmenos, algunas ellas fueron; Srta. María Carvajal, Srta. María Palacios, Srta. Helena Carvajal, Srta. Carmen Carvajal y Sra. Alicia Toro, etc. (3)

 

A OBRA DE AUXILIARES PARROQUIALES (O.D.A.P.)

 

Cuando la acción Católica, por algún tiempo floreciente y prometedora, por modalidades más modernas decaía más y más, y en lagunas partes, casi en todas desapareció completamente, quedaron muy pocos laicos comprometidos con la iglesia, entonces, la labor pastoral de los sacerdotes se hizo más pesada, por la falta de catequistas, etc.

 

Debido a lo anteriormente señalado, el Padre José Stegmeier, concibió la idea de formar la Obra de Auxiliares Parroquiales (ODAP), con el objetivo de que está organización cooperara con la labor de los sacerdotes y muchos más que esto, que fuese una inseparable trilogía entre Parroquia, Santuario y ODAP.

 

Esta inquietud, el Padre José se la dio a conocer al arzobispo de La Serena Mons. Alfredo Cifuentes Gómez, después de bastante tiempo de conversaciones el Sr. Arzobispo, aprobó la formación de la ODAP.

 

Para que las futuras Auxiliares parroquiales tuvieran un hogar, una subsistencia y no tuvieran que luchar por una subsistencia o implorar la limosna ajena, el Padre José obtuvo con escritura pública el sitio "San Gabriel", la llamada "Plazuela", dos hectáreas del Potrero El Sauce, recupero el huerto detrás de la casa parroquial y posteriormente adquirió el resto del Potrero El Sauce y La Tara. Dueño de esas propiedades es hoy el arzobispado, el cual le transfirió, pero todas con la cláusula notarial, que los réditos son favor de la O.D.A.P. de Sotaquí.

 

Cabe señalar, que la idea original del Padre José era que las auxiliares parroquiales, autofinanciaran sus gastos y tuvieran un salario, para esto debían cuidar y trabajar este huerto, plantando y cosechando frutas y criando algún tipo de ave doméstica, para su consumo y para la venta.

 

Una vez que estuvo todo listo y dispuesto para recibir a las primeras auxiliares parroquiales, comenzó la búsqueda de jovencitas con los siguientes requisitos:

 

1.- Ser Auxiliar Parroquial requiere vocación.

 

2.- La vocación exige santificación personal.

 

3.- La santificación personal se obtiene:

 

a) por la vida en comunidad,

 

b) por la oración y meditación diaria y comunitaria,

 

c) por la observación de los consejos evangélicos: obediencia, pobreza y castidad,

 

d) por el trabajo manual,

 

y c) por el apostolado parroquial y una intensa formación religiosa. (4)

 

Las primeras auxiliares parroquiales, que ingresaron a la ODAP a fines de la década de los años 60, fueron las religiosas hermana Ana Vallejos, que posteriormente ingreso a la Congregación de las Carmelitas Descalzas y la hermana Isabel Marín que actualmente pertenece a las hermanas diocesanas.

 

Posteriormente del año 1976, ingresaron a la ODAP, los jóvenes Claudio Vicencio y Luis Toro.

 

Este fue el gran sueño del Padre José Stegmeier, pero lamentablemente duro pocos años, debido a que, esta obra tuvo muchos detractores, algunos sacerdotes, religiosas y laicos, que no estaban de acuerdo con este sacerdote extranjero y además, sajón- como más de alguna vez lo dijo. Pero por sobre todo muchas personas no confiaban en la labor que podía realizar un laico comprometido con la iglesia. (3)

 

EL SUSTENTO ECÓMICO DE LA PARROQUIA DEL NIÑO DIOS DE SOTAQUÍ

 

Cuando el primer Congreso Nacional suprimió por decreto los censos y derechos parroquiales, la situación económica de la parroquia del Corpus se vio muy desmejorada, dependiendo esta solo de algunas capellanías e incluso muchas veces se tuvo que hacer las gestiones judiciales correspondientes para que estas fueran pagadas. Esta situación solo mejor cuando se instituyo el culto al Niño Dios y que gracias a los fondos recaudados podían solventarse los gastos comunes de la parroquia e incluso destinar remesas para la escuela parroquial.

 

Con el corre de años, en especial los del siglo XIX, la recaudación de dineros por el concepto de mandas fue disminuyendo hasta nuestros días, sin contar que la mayoría de estos fondos eran llevados por el arzobispado de La Serena.

 

Entonces, los escuálidos fondos que mantenían a la parroquia dependían en primer lugar de las producciones de frutas y siembras de algunos terrenos o, hijuelas que poseía parroquia, en algunos lugares como, por ejemplo, en Huatulame, El Palqui y Sotaquí y de las donaciones realizadas por algunas personas piadosas o por el aporte de algunos dueños de haciendas donde había capillas u oratorios.

 

Después de la depresión económica de la década de los 30’s esta situación empeoro mucho más, ya que la entrada por conceptos de demandas iba en una notoria disminución.

 

A partir de 1940, esta mala situación económica por la que atravesaba la parroquia mejor un tanto más gracias a las medidas administrativas y económicas que debió tomar el padre José Stegmieir con más de algunos inconvenientes. Al respecto el padre José narra en su informe de evaluación parroquial entregado a Monseñor Bernardino Piñera en una visita pastoral el año 1990.

 

“Hace 51 años que me hice cargo de la parroquia de Sotaquí. Mi hermana trajo un pequeño capital de Alemania, casi mes por mes tuvimos que retirar algo de la Caja de Ahorro para vivir y a los dos años me gritó mi hermana… ¡Joseph y qué parroquias son estas en Chile donde el cura no gana para vivir! – No se si fue de rabia o de simple propósito un voto cuando me dijo: “En adelante yo me preocupare de los gastos de la casa.”

 

Talvez para algunos era un escándalo nuestra manera de ser busca vidas, pero fue con el sudor de la frente y se vio una vez más el dicho – con el trabajo de tus manos podrás vivir, pero no hacerte rico.

 

Gracias al trabajo de mi hermana y de la señorita María Solís yo el párroco no me he tenido que preocupar de la plata para los gastos de casa. Cierto es y debe ser una excepción, pero lo normal debe ser que “l sirve al altar que viva del altar”. Compadezco a los párrocos que no tengan tal ayuda como yo he tenido y aún tengo. Y ¡ojo! La situación de los párrocos desde 1940 se ha agravado tremendamente. Da vergüenza estar de limosnero ante los fieles. ¡En Chile es harto difícil ser EVANGELIZADOR y HABLAR A LA GENTE de plata!.

 

La parroquia de Sotaquí no tendría ninguna necesidad de pedir limosna a nadie si la formación de la Sociedad Agrícola de San José no se le hubiere privado en forma inexplicable de los bines de la ODAP. ¡Véase ese contrato! hecho en una notaría en Coquimbo y firmada por Monseñor Fresno L. y los responsables principales son el abogado del Arzobispado, el consejero Machala y Sra.Administradora Nelly.

 

La cláusula notarial en todas las escrituras afectas dice muy claro: Se adquiere esta propiedad para la formación, hogar y sustento de Auxiliares de la parroquia de Sotaquí. (ver ODAP)

 

Creo que queda más que claro el porqué de la situación económica tan precaria de nuestra parroquia. Ahora bien, se debe aclarar ciertos mitos sobre los ingresos de obtiene la parroquia del Niño Dios por el concepto de la fiesta religiosa.

 

Primero que nada, a partir de 1970 los fondos recaudados por conceptos de mandas ya no se van al Arzobispado de La Serena.

 

En segundo lugar todo el mundo cree que la iglesia recibe dineros de la Municipalidad de Ovalle por la venta de los puestos a los comerciantes, ¡GRAN MITO!. La Municipalidad no entrega ni un solo peso a la iglesia, porque no pueden hacerlo por ley. Se debe hacer notar que hasta los almuerzo y colaciones para Defensa Civil, médicos y paramédicos corren por parte la parroquia, e incluso hasta antes de que la Municipalidad de Ovalle donara por intermedio de la Junta de Vecinos un sistema de amplificación, este se le arrendaba a esta misma.

 

Muchos se preguntaban ¿de dónde el cura José? saca los dineros para construir las capillas, la respuesta es de el mismo; “el dinero para todas las capillas desde 1977 a 1989 procedió en 90 y 97% de mis amigos de Alemania y de mis propios esfuerzos p. ej. de mi huerto. – Una vez un hacendado, viendo los esfuerzos de la capilla de casi hecha en Huallillinga dio espontáneamente, sin haberle pedido $ 15.000, fue don Raúl Zepeda, padre.

 

Cabe mencionar también a don Max Hernández Montenegro, un ex acólito sotaquino y gran empresario del rubro textil que en varias ocasiones ayudó con sumas elevadas de dinero por amistad personal con el padre José y cariño por su pueblo.

 

Ahora bien, para que Ud. tengan una apreciación más clara de los ingresos detallo aquí los ingresos del año 1989.

 

Por conceptos de entradas del cura párroco (misas, bautizos, matrimonios y defunciones fue de $ 19.300.

Por concepto de Fabrica (colectas, limosnas, etc.) $ 13.000.

Por concepto de mandas de la fiesta religiosa fueron $ 274.452, con esto se cubrió el déficit de año anterior.

Por Concepto de CALI $ 7.000.

 

Y por concepto de salidas, solo contando los gastos de la iglesia parroquial, casa y salón superaban los $ 20.500, sin contar los gastos de las restantes capillas, combustible y movilización.

 

Como ya se podrán cuenta Ud. amigos lectores, no son muchos los ingresos que tiene nuestra parroquia, comparado con otras parroquias que tiene mucho apoyo de sus feligreses y que reciben ingresos extras por distintos tipos de detonaciones. Para que Ud. tengan una idea de cuánto fue el ingreso por concepto de mandas de la fiesta grande del Niño Dios año 2005, fue más o menos de $ 1.500.000, monto que no alcanza a cubrir las necesidades y gastos de un año.(5)

 

 

Notas:

 

1.- Principal: Capital de una obligación o censo, en oposición a rédito, pensión o canon.

 

2.- Capellanías: Fundación en la cual ciertos bienes quedan sujetos al cumplimiento de misas y otras cargas Pías.

 

3.-Sotacura: Coadjutor eclesiástico que ayuda al cura párroco.

 

4.- Curato : Cargo espiritual del cura de almas. Parroquia ( territorio bajo la jurisdicción espiritual del cura). Este curato tiene mucha extensión. Del latín. de cur?tuscur?re

 

5.- En la actualidad la parroquia de Sotaquí se ha visto muy reducido en cuanto a sus límites territoriales, sus causas son el aumento de su población y de los pueblos que formaban su parroquia. Era imposible que un solo cura pudiera atender las necesidades esperituales de tantos files. Por ello 12 de abril de 1986 el Arzobispo de La Serena Monseñor Bernardino Piñera elevó a parroquia la comuna de Monte Patria. (4)

 

LISTADO DE CURAS PÁRROCOS

 

PRESBITEROS   

FECHAS

 

Manuel Saguaz

Sebastian Manubens

Antonio Pizarro

Francisco Lamas

José María Varas

Valentín Molina

Diego Miller

Rafael Alfaro

Pablo Lafarge

José Salvat

José Urquieta

Felix Zepeda

Pablo Thelís

Roberto Ortiz

Juan J. Rodriguez (interino)

Bernardo González

José Gabriel Cortés

Tomás Gerardo

Victor Mayoral

Felipe Jofré

Juan Manuel Alcaide

José Felipe Jofré

José Stegemieier S.

Gustavo Cortés

Horacio Pinto A.

José Tapia

Monseñor José Stegemieier S.

Monseñor Antonio Olivares C.

Monseñor José Stegemieier S. (interino)

Wilson Alucema

Oslando Valenzuela

Luís Alberto Garcia

Sergio Jofré

Hector Zambra

José Antonio Pérez López

1832 - 1844

1844 - 1845

1845 - 1848

1848 - 1852

1852 - 1855

1855 - 1861

1863 - 1868

1868 - 1871

1871 - 1875

1875 - 1877

1878 - 1883

1883 - 1887

1887 - 1889

1890 - 1892

1892

1892 -1894

1894 - 1900

1901 - 1902

1902 - 1904

1904 - 1916

1917 - 1925

1925 - 1939

1939 - 1975

1975 - 1980

1980 - 1986

1986 - 1988

1988 - 1993

1993 - 1998

1998

1998 - 2002

2002 - 2005

2005 - 2006

2006 -2010

2010 - 2016

2016 -

 

 

Bibliografía:

 

1.- Sergio Peña Álvarez, "El Niño Dios de Sotaquí".

2.- Parroquia del Niño Dios de Sotaquí, Libro de Crónicas Parroquiales.

3.- Alex Ortiz Núñez, Investigaciones y Archivo Personal.

4.- Parroquia del Niño Dios de Sotaquí, libro "Primer Centenario de la Imagen del Niño Dios de Sotaquí".

5.- Informe del Padre José Stegemeier a don Bernardino Piñera, Arzobispo de La Serena, 1990.

6.- Fotografía Pinacotea de Alex Ortiz Núñez.

7.- Gabriel Guarda, op. cit. p.148.

 

El NIÑO DIOS DE SOTAQUI Y LA FIESTA RELIGIOSA

 

 

EL NIÑO DIOS, HISTORIA, TRADICIÓN Y ORIGEN DE LA LEYENDA

 

Esta se entreteje en torno a la manera cómo la imagen del Niño Dios fue encontrada por una anciana del lugar.

 

La leyenda acerca del origen fue recogida por el Padre Félix Alejandro Cepeda, párroco de Sotaquí entre 1883-1887, de la tradición oral y consignada por él en el libro de Crónicas de la parroquia a fin de dejar constancia oficial y escrita de dicho suceso, además, fue este sacerdote el primer precursor de la novena al Niño Dios . El relato que nos entrega el referido sacerdote en el citado libro es el siguiente:

 

"Vivía en Sotaquí a principios del siglo XIX una buena anciana llamada Antonia Pizarro, mas conocida con el apodo de Naranjo. Dicha señora era buscada desde largas distancias por las personas que tenían algún deudo enfermo, pues gozaba de alta fama como médica de hierbas y sustancias medicinales; pues en esta comarca eran desconocidas en aquel entonces el facultativo y la botica. Un día fue llamada a visitar un enfermo en la estancia del Romero en las inmediaciones del río Hurtado. En el mismo paraje había una majada de cabros a quienes pastoreaban dos niños de corta edad. Fijándose bien notó que jugueteaban con otro más pequeño que estaba casi desnudo, pues tenía sólo un ligero paño femural y lo hacían saltar de un cordel. Ella lo creyó un niño vivo, se acerca y nota con sorpresa que es una perfecta y graciosa imagen del salvador del mundo en su edad de niñez. Recobra la serenidad de espíritu, sólo pensó en adquirir esa imagen del niño Jesús que tanto la había cautivado. Después de repetidas insistidas logro que se la regalaran".

 

Lo narrado en torno a la manera como fue encontrada la imagen del Niño Dios corresponde a una explicación que linda en lo sobrenatural. Creemos que pueden barajarse otras más acordes con la realidad histórica. Es probable que Doña Antonia la haya encontrado en sus andanzas por el valle del Limarí, puesto que en la zona habitaba gente poderosa que mantenía en sus haciendas , oratorios o capillas con imágenes sacras que compraban en La Serena, a mercaderes que conocían muy bien las devociones piadosas de sus clientes. También es posible que a Doña Antonia se la haya regalado algún paciente agradecido por haberle mejorado de una grave dolencia. Esta imagen no presenta señales de haber estado a la intemperie, pues muestra buen estado de conservación y no ha sido restaurada.

 

 

La imagen es de madera, de cuarenta centímetros de alto. Su mirada es dulce y penetrante, tiene las manos extendidas, y en la izquierda tiene un mundo representado por una esfera de plata de cinco centímetros de diámetro.

 

La imagen referida, de acuerdo a las características escultóricas, en lo concerniente a sus gestos, como al trabajo de encarnado y en relación a su comparación con otras representaciones del Niño Dios, podemos afirmar sin lugar a ninguna duda que pertenece a la escuela quiteña, famosa en el siglo XVIII, precisamente por los tipos escultóricos de bulto y por las piezas de esculturas representadas al Niño Dios que eran enviadas a Iglesias, Capillas y Oratorios de toda América.

 

Al fallecer doña Antonia, la imagen la heredó su hija Dolores Rojas, quien heredo también el espíritu de fe de su madre, ya que hizo grandes esfuerzos por propagar su culto. Se estableció de esta manera un numerosa romería a la casa de la señora Rojas, donde acudían personas enfermas o convalecientes a rogar por su recuperación o a dar gracias a Dios por algún favor concedido.

 

Los campesinos pedían lluvias y abundantes cosechas. Los peregrinos que allí acudían, siempre llevaban algún donativo como presente al Niño Dios.

 

La última heredera fue la señora Josefa Torres de Toro, quien continuo propagando el culto a la imagen en su casa, en la quebrada de los Naranjos. Fallecida la señora Torres, en una cláusula de su testamento legó a la Iglesia de Sotaquí la imagen del Niño Dios. Los herederos se negaron a entregarla durante algún tiempo por motivos de índole afectivo o bien por índole de interés económico por los conceptos de dineros recibidos por mandas o donativos.

 

La negativa de los señores Toros contravino las disposiciones legales, testamentarias y pastorales ( culto de acuerdo a lo dispuesto por la Iglesia). Todo esto provocó un conflicto entre la Diócesis y los señores Toros, herederos emotivos de la imagen.

 

El problema duró aproximadamente un año, es decir casi todo 1873, y se manifestó a través de un intercambio epistolar entre el Obispo, el cura párroco y los señores Toro. (1) (ver carta)

 

En una de estas cartas los señores José y Domingo Toro, solicitaron la autorización del Obispo para erejir un oratorio público al Niño Dios en un terreno de su propiedad para así fomentar la devoción a la imagen según las disposiciones de la Iglesia en el particular. El Obispo respondio esta carta atravez del cura párroco en la indica que no se autoriza la petición da la familia Toro. (4)

 

A través de estas cartas, el 18 de septiembre de 1973 se llegó a un cuerdo con el marido de la Sra. Josefa de Toro, entre la Diócesis y la familia, para así evitar entablar demandas judiciales. (ver carta)

 

Don José Toro hizo devolución de todos los dineros y especies que tenían en su poder, procedentes de las ofrendas hechas al Niño Dios, y el 1O de diciembre de 1873, el señor Toro, en presencia de algunos vecinos importantes de la localidad, hacía entrega de la imagen del Niño Dios al Cura párroco de Sotaquí Pbro. Pablo Lafargue. (ver carta)

 

Finalmente, el 22 de diciembre del mismo año, por intermedio de un decreto, el Obispo autorizó que se realizara en forma pública la función en honor del Niño Dios de Sotaquí. De tal modo que, en enero del año siguiente, se organizaba la primera fiesta oficial en homenaje al Niño Jesús. (1)

 

 

Una vez que la imagen hubo entrado en procesión solemne al templo parroquial, el día 10 de diciembre de 1873, se comenzó a realizar el culto público al Niño Dios, el 6 de enero de cada año, fecha en que la iglesia católica conmemora la Epifanía, momento en que Dios se manifiesta al mundo en Belén a través de los magos de oriente; también llamada popularmente Pascua de los Negros, porque en esa ocasión, los negros del antiguo Reino de Chile, que estaban asesorados espiritualmente por los Jesuitas, celebraban el nacimiento de Cristo.

 

Desde esa fecha, concurrieron al pueblo de Sotaquí peregrinos de distintos lugares de la antigua provincia de Coquimbo y de otras partes de país y aún del extranjero con el objetivo de venerar al milagroso Niño Jesús, patrono del lugar.

 

La novena era predicada brillantemente por los Misioneros del Corazón de María, de la congregación Claretiana. 

 

 

Estos misioneros, aparte de celebrar la novena, auxiliaban al párroco en la tarea de recibir las mandas y administrar los sacramentos durante la fiesta patronal.

 

Según la crónicas del padre Félix Alejandro Cepeda, "al lugar acudían peregrinos de diversos sitios del ex-departamento de Ovalle. Ellos llevaban ofrendas de diversos tipos al Niño Dios, en retribución a los favores concedidos. Asimismo se hacían presentes en la localidad, romeros argentinos, quienes venían a la fiesta grande de Andacollo y luego se quedaban a la del Niño Dios de Sotaquí, regresando a su patria a fines del mes de enero por los pasos cordilleranos de la zona".

 

"La celebración comenzaba el día 6 de enero por la mañana, con una misa solemne. La parte musical era generalmente encomendada a los más distinguidos artistas de La Serena. Después del evangelio se predicaba un sermón alusivo que era escuchado con gran emoción por la concurrencia".

 

"Durante el día, el Niño dios era situado en la puerta del templo, en una hermosa anda de madera, a donde acudían chinos y danzantes a efectuar hermosos y sentidos bailes en su honor". A la fiesta de 1886 concurrieron más de 400 danzantes repartidos en 11 bailes.

 

En la tarde, a la hora del crepúsculo, se organizaba una procesión por las calles del pueblo, llevando las imágenes de San José, La Virgen del Carmen y el Niño Dios. Esta era presidida por el Obispo diocesano o un representante suyo; escoltadas las andas por los bailes religiosos y en seguida por la devota multitud, que entonaba cánticos sagrados y rezaba fervorosas plegarias.

 

La fiesta finalizaba luego que la imagen del Niño Dios era dejada en el templo y los bailes se despedían con inspiradas coplas e honor al patrono del pueblo. En tanto fuera de la iglesia parroquial, en la plaza, se quemaban fuegos artificiales que eran costeados con fondos provenientes de la Obra Pía del Niño Dios.

 

En la tarde, a la hora del crepúsculo, se organizaba una procesión por las calles del pueblo, llevando las imágenes de San José, La Virgen del Carmen y el Niño Dios. Esta era presidida por el Obispo diocesano o un representante suyo; escoltadas las andas por los bailes religiosos y en seguida por la devota multitud, que entonaba cánticos sagrados y rezaba fervorosas plegarias.

 

La fiesta finalizaba luego que la imagen del Niño Dios era dejada en el templo y los bailes se despedían con inspiradas coplas e honor al patrono del pueblo. En tanto fuera de la iglesia parroquial, en la plaza, se quemaban fuegos artificiales que eran costeados con fondos provenientes de la Obra Pía del Niño Dios.

 

En enero de 1899, la fiesta del Niño Dios adquirió un brillo espacial, pues los oficios religiosos ese año se celebraron en el nuevo templo parroquial, en los terrenos que para tal efecto había donado don Paulino Ahumada, rico propietario del lugar.

 

Sin embargo, este brillo de piedad en lo religioso era contrastado por el ambiente profano que predominaba en la localidad durante dicha fiesta. Estos rasgos de profanidad, en especial las borracheras, prostitución y otras conductas licenciosas, eran un espectáculo que se producía cada año durante la fiesta religiosa, debido a las facilidades que entregaba la municipalidad al vender patentes de cabaret, de fondas y otros negocios de este tipo.

 

Esta realidad comenzó a cambiar a partir de la década de 1940, gracias a los esfuerzos del Pbro. José Stegmeier, por cambiar el rostro a esta fiesta religiosa. (1)

 

LA OBRA PÍA DEL NIÑO DIOS DE SOTAQUÍ (1873-1891)

 

El obispo de La Serena, Monseñor José Orrego, ordenó instituir, el mismo año 1873, una comisión encargada de administrar los dineros que por concepto de mandas y limosnas llevaban los peregrinos, para así solventar los gastos que incurrían en la organización de la fiesta y de cuidar los fondos sobrantes. Esta institución estaba formada por personas respetables de la localidad y de confianza del prelado, las que administrarían la obra Pía.

 

Para mejorar la obra pía, en 1875 la comisión acordó nombrar a don Fernando Lorca como mayordomo, con el objeto de mejorar la administración de la obra. (ver carta)

 

Más tarde, en 1883 en vista que la devoción y romería al Niño Dios iban en aumento, como también los ingresos por conceptos de mandas, el prelado ordenó que con los dineros recaudados se fundara en el pueblo una escuela parroquial de instrucción primaria gratuita, para niños hombres, la que se abriría al público en marzo de 1884 y la que funcionó hasta la década de los años 60, cuando se inauguró la actual escuela pública ubicada en la población CORVI. (1)

 

También es importante destacar que el templo actual, de estilo corinto, iniciado en 1896 y bendecido en 1898, siendo cura párroco don José Gabriel Cortés Alcayaga y fue construido con los aportes de dineros provenientes de las mandas y limosnas obtenidas por la curia durante la fiesta del Niño Dios y construido por albañiles españoles.

 

Su diseño arquitectónico original se basa en antiguas y tipicas iglesias medievales europeas en forma de cruz, con un estilo corintio, este templo mide aproximadamente 12 mt de largo por 12 mt. de ancho, en su interior se destaca su cielo, con arcos de maderas y vigas a la vista y pequeño maderos que forman un cielo compacto, se destacan 2 columnas que hacen de soporte para ubicación de coro a 4 mt. de altura. Su piso es de madera de pino oregón, de un color rojo tierra, gracias al encerado preparado con restos de velas, cera de abeja, parafina y tierra roja

 

En su interior se ubicaban 2 ambones de madera ubicados a 2 mt. de altura a ambos lados presbisterio.

 

Sus paredes son de adobes, en algunos sectores de frontis son de adobes amarrados por vigas de madera, la base de la paredes son de piedra canteada. en la nave se pueden apreciar 4 grandes ventanales y 1 puerta doble a ambos lados, en la parte posterior 2 ventanales, y en las sacristíias laterales 4 ventanas cada una y una puerta de acceso.

 

Más tarde se encargó a Berlín (Alemania) un hermoso altar mayor de madera de encina, de estilo gótico, bendecido en enero de 1907, en el que cabe destacar algunos hermosos detalles, tales como el sagrario de bronce y, en su parte inferior, la última cena.

 

LA SOCIEDAD DEL NIÑO DIOS DE SOTAQUÍ

 

Con fecha 20 de febrero de 1925 el Excmo Sr. Obispo Dr. don Juan Carlos Silva Cotapos, a solicitud del señor cura de Sotaquí Don Juan N. Alcaide, aprobó la fundación de esta sociedad en dicha parroquia y sus estatutos.

 

El objetivo de esta sociedad era la de tributar un culto especial a Nuestro Señor Jesucristo en su imagen milagrosa del Niño Dios de Sotaquí.

 

Sus obligaciones eran la de llevar una vida prácticamente cristiana, ajustada a los preceptos de la moral, cumpliendo, de manera especial, con el precepto de la misa y la comunión anual. (3)

 

LA FIESTA RELIGIOSA DEL NIÑO DIOS

 

Al hablar de la fiesta religiosa del Niño Dios de Sotaquí, de su historia, no podemos dejar de referirnos al ministerio sacerdotal del presbítero José Stegmeier S.

 

Cuatro años después de haberse hecho cargo por primera vez de la parroquia, le tocó enfrentar el terremoto del 6 de abril de 1943, cuyo epicentro fue en Sotaquí y que desbastó al pueblo y causó fuertes daños al templo y la casa parroquial. Gracias a los esfuerzos y porfía del padre José, se consiguió que no se demoliera el templo y el sacerdote, con sus conocimientos de ebanista, logró restaurar el templo, después de 14 años que no se pudo utilizar, se levanto con bloques de cemento la parte posterior, se agregaron dos torres laterales mas bien de un estilo bizantino, y un pórtico o atrio de cemento, de estilo dóricas y sustentado en 8 columnas.

 

También, se construye una nueva casa parroquial, con siete piezas y un baño, de adobe y quincha, con un largo corredor.

 

Como párroco, por más de 40 años le tocó presidir la fiesta religiosa y darle un carácter menos profano, es decir, más litúrgico. En esta lucha tropezó con la incomprensión de las autoridades civiles de la época, ya que éstos estaban más interesados en obtener ingresos para solventar diversos gastos municipales y así obtener una numerosa clientela política, que del decoro de una fiesta religiosa.

 

La característica de la festividad del Niño Dios en los primeros tiempos de su ministerio, era de corte sumamente profano, pues se expendían licor en todos los locales establecidos y otros que se instalaban para la ocasión; además, de las asiladas de diversos prostíbulos de La Serena, Coquimbo y Ovalle, atraídas por numerosa concurrencia masculina.

 

Era tal el relajamiento de las costumbres que un médico le decía al cura párroco: "Padre, en octubre se ven los frutos de la fiesta de Sotaquí", ya que en aquel mes subían considerablemente las cifras de parto en el hospital de Ovalle.

 

 

 

Una de las tareas inmediatas que se propuso el párroco fue conseguir que para ese día en la zona imperara la Ley Seca; es decir, la prohibición total de vender alcohol a los visitantes y peregrinos. Esto se logró en forma muy lenta, pues a ciertos periodos de restricciones se sucedían otros de bastante liberalidad, pues esto dependía del criterio de las autoridades de Ovalle. Sólo a mediados de la década de 1970 se consiguió que esta ley predominara con continuidad.

 

El padre José logró que los feligreses y visitantes comprendieran el carácter sagrado de la festividad religiosa. También se preocupó de ofrecer a los peregrinos un lugar de oración y descanso, denominado "El Paltal", de dos hectáreas y media plantado con árboles frondosos.

 

A la fiesta religiosa en honor al Niño Dios, concurren generalmente unas 40 mil personas como promedio, provenientes de los más diversos puntos de la región, del país y aún del extranjero.

 

Durante la semana previa a la festividad, se efectúa en el templo parroquial el rezo de una novena en honor al Niño Dios.

En la década de 1980 el templo parroquial se elevó al título de Santuario del Niño Dios de Sotaquí, siendo el párroco Presbítero Gustavo Cortés, su primer rector.

 

La devoción al Niño Dios se celebra dos veces al año. En primer lugar la fiesta grande, el día 6 de enero si este corresponde a día domingo, de lo contrario el domingo siguiente, la que tiene una duración de 2 días y desde el año 1999 se celebra la fiesta chica, el primer domingo del mes de septiembre.

 

Los visitantes comienzan a llegar a Sotaquí, el día de la fiesta, desde muy temprano, en los más variados medios de movilización: microbuses, taxis, colectivos, automóviles particulares, camiones y camionetas. Algunos se dirigen directamente al templo con la finalidad de saludar al Niño Jesús, cumplir una manda o participar en los oficios religiosos. Otros se quedan deambulando por las calles del pueblo atraídos por los puestos comerciales o por el espectáculo folklórico de los bailes religiosos que danzan frente al atrio del templo o en El Paltal.

 

Al medio día, luego de la misa mayor, concelebrada por el Arzobispo de La Serena y varios sacerdotes, el Niño Dios, acompañado por la imagen de la Virgen del Carmen, es trasladado en procesión desde el templo hasta El Paltal, situado frente a la iglesia y a la plaza de Sotaquí. (1)

 

 

 

EL PALTAL (LUGAR DE ORACIÓN)

 

Para el mejor desarrollo de la fiesta religiosa del Niño Dios, era necesario observar y tomar medidas concretas. La primera es esta: procurar sombra.

 

Con el calor insoportable del 6 de enero era imposible que la gente se quedara en la Iglesia Parroquial, por las horas, ni tampoco podían estar en plena calle a todo sol. Casi por necesidad los peregrinos tenían que ir a los huertos, cantinas y ramadas. Pero justamente ahí les esperaba la perdición. ¡Hasta la plata de las mandas se la tomaban algunos"... He aquí una solución; con asombro de algunos buenos sotaquinos abrí el paltal, hoy llamado "el paltal viejo" y a los 14 años después planté todo el potrero parroquial con árboles, para que los peregrinos tengan sombra; casi dos hectáreas. (5)

 

 

El Paltal situado frente a la iglesia y a la plaza de Sotaquí, es propiedad del arzobispado de La Serena en virtud de una donación efectuada en 1915 por una caritativa dama del lugar y en este lugar se encontraba ubicada la antigua iglesia de la parroquia del Corpus.

 

En este lugar es donde se lleva a cabo gran parte de las actividades litúrgicas de la fiesta religiosa. Una vez terminada la misa mayor aproximadamente a las 12:30 hrs. la imagen del Niño Dios y de la Virgen del Carmen son llevadas hasta este lugar en procesión y ubicadas en un proscenio sobre un estanque de cemento que almacena agua para el regadío de este huerto. (4)

 

 

Bibliografía:

 

1.- Sergio Peña Álvarez, "El Niño Dios de Sotaquí".

2.- Presbítero, Félix Alejandro Cepeda, "Novena del Niño Dios de Sotaquí"

3.- Parroquia del Niño Dios de Sotaquí, Libro de Crónicas Parroquiales.

4.- Alex Ortiz Núñez, Investigaciones y Archivo Personal.

5.- Parroquia del Niño Dios de Sotaquí, libro "Primer Centenario de la Imagen del Niño Dios de Sotaquí".

6.- Fotografía Pinacotea de Alex Ortiz Núñez.

 

 NOVENA DEL NIÑO DIOS DE SOTAQUI

 

 

¿Que es una Novena?

 

La novena es un ejercicio piadoso que dura nueve días, dedicado generalmente a la Virgen María y a otros santos y santas patrones, así como a devociones particulares. Muchas de las novenas tiene indulgencias y la única novena que no era de devoción sino litúrgica fue la prescrita por León XIII en el año 1895 dedicada al Espíritu Santo para preparar la Pentecostés. (1)

 

 

Oración para todos los días

 

Oh, Jesús, Divino Redentor de nuestras almas, que por un designio inescrutable de vuestro amor, quisisteis fomentar en Sotaquí la devoción de vuestra santa infancia como una fuente perenne de gracias y bendiciones  en favor de los que os invocan con fe y confianza. Reconociendo yo la infinita bondad  y clemencia de vuestro misericordiosísimo Corazón, vengo a postrarme ente vuestro altar para pediros humildemente el perdón de mis pecados, el alivio de mis penas y el remedio eficaz de todas mis necesidades tanto espirituales, como temporales. En cambio, Dulcísimo y Divino Niño, ayudado de vuestra gracia, os prometo ser tuyo hasta la muerte viviendo fielmente consagrado a vuestro amor y servicio. Sed mi Rey , mi salvador y  Dueño, sed siempre mi dulce y adorado Jesús en esta vida, para tener después la seguridad y la inefable dicha de alabaos y bendeciros eternamente en el Cielo. Así sea.

 

 

Gozos al Niño Dios (extracto)

 

Repitamos con ternura este canto celestial:

"Gloria a dios en las alturas y a los hombres dicha y paz"

 

I

Dormía Belén tranquila noche fría y tenebrosa,

cuando luz esplendorosa los espacios ilumina,

anunciando que El Eterno se ha hecho Niño mortal,

Gloría a Dios en las alturas y a los hombre dicha y paz.

 

II

Y los ángeles en coro bajan al punto a la tierra

y en el valle y en la sierra modulan sus harpas de oro:

"Os ha nacido un tesoro; OH mortales despertad"

Gloría a Dios etc...

 

III

Se deseáis vuestro bien,

inocentes pastorcillos, id alegres y sencillos

a la gruta de Belén:

encontraréis un infante envuelto en pobre pañal,

Gloria a Dios etc...

 

INVOCACIÓN

 

¡ Oh Dulcísimo y Divino Niño Jesús yo os saludo y alabo, os amo y bendigo. En vuestro nombre, oh dulcísimo Jesús, quiero comenzar, continuar y terminar todos mis actos.(1)

 

Plegaría al Niño Dios declamada en la Procesión del 5 de julio de 1925

 

I

 

Ya resuenan tambores, ya se oyen murmullos.

De un concierto Divino, como un célico arrullo.

Es la voz de tu pueblo.

Es la voz que se une para alzarla al Señor.

Y pedirte con ansias que oiga un triste clamor.

Que se detenga un instante, permítelo, si.

Y oye atento los ruegos de tu pueblo infeliz.

 

II

 

Ya marchando otro año, los escollos son tantos.

Que te pido, Dios mío, anegada en el llanto.

Que ilumines la senda;

Que suavices las rocas de este áspero vino

Con las perlas que brotan de tus ojos divinos

Que a raudal ellas caigan cual torrente de amor

Y fecunden los campos y se adornen de flor.

 

III

 

Contémplala, vestida con su fúnebre manto.

Encogida y silente, ocultando su llanto

Posa triste la tierra,

No es ya fértil y sufre al pensar que mañana

Sin la lluvia ni un grano brotará en sus entrañas

Que tus hijos perecen de miseria, Señor,

Vuelve a ellos tus ojos inundados de amor.

 

IV.

 

Y ahora sigue, Dios mío, y ahora sigue tu marcha

Nuestro pecho oprimido ya respira con calma

Pues a ti te hemos dicho

A ti, Niño bendito, que eres Rey y eres Padre;

Dulce, tierno, amoroso como un sol de la tarde

Y en espera quedamos de tu excelso poder;

Oye el ruego que un pueblo deposita a tus pies. (2)

 

La procesión del 5 de julio de 1925, fue solicita por la gente del pueblo al cura párroco don Juan M. Alcaide, para rogar a Dios para que enviara la lluvia que tanto necesitaban los campos de la zona, debido a varios años de sequía, la que atrajo escasez de agua, alimentos y muchas enfermedades.

 

Junto a la imagen del Niño Dios y la Virgen del Carmen, a la procesión se le dio mayor solemnidad con la banda de músicos de la Municipalidad de Ovalle.

 

Los hermosos versos fueron compuestos por la señorita Adriana Cortés, normalista (profesora), hija de este pueblo y declamados por la señorita Amanda Peña en la esquina de la plaza, según el libro de crónicas parroquiales.

 

Según cuenta algunas personas de edad, la procesión y las plegarias fueron tan efectivas que a los pocos días de haber realizado la procesión cayo una abundante lluvia en estos campos. Un designio más del Niño Dios de Sotaquí. (2)

 

 

 

En este apartado he querido incluir un extracto de unos versos que el dramaturgo ovallino Ramón Rubina Gajardo dedica al Niño Dios de Sotaquí, en su obra "Viaje al país de las raíces".

 

Niño santo, niño dueño

de la verdad y la

mañana espera la cruz

al despertar de tu sueño.

Veo al mirar tu destino,

cual tristisimo vidente,

en los signos de tu frente

una corona de espino.

 

Miro tu ser enllagao

aplastando a la serpiente;

sube tu amos evidente

hasta el cielo englanao.

Veo también que en tu nombre,

por tu dolor concedío,

la llave le dan al hombre

del paraiso perdío.

 

Yo, pecador, me confieso,

soy brújula sin cordura,

me muestro sin vestidura

como ángel de barro y huesos.

¡Arráncame de mi sombra,

caracola e eternidá,

busca el sol de la verdá

el alma cuando te nombra.

 

Te pido por tres amores,

faros de mi soledá,

estrellas que tu bondá

puso al mar de mis dolores.

Y hermanos, padres, parientes,

te pido también por ello;

tenemos el mismo sello,

aguas de la misma fuente.

 

Protégeme a estos casao,

a la Zoila y José

porque van a ser despué

semilla de mi pasao.

Me despido niño santo,

que yo ya me voy de aquí;

adiós te dice mi canto

¡Viva el Niño Dios de Sotaquí! (3)

 

 

Bibliografía:

 

1.- Presbítero, Félix Alejandro Cepeda, "Novena del Niño Dios de Sotaquí". 

2.- Alex Ortiz Núñez, Investigaciones y Archivo Personal.

3.- Ramón Rubina, 1999, "Viaje al país de las raices", primera edición, Mosquito Comunicaciones Ltda.

4.- Fernando Ortiz Muñizaga, Fotografías.

 

 

PRIMEROS TESTIMONIOS DE PRODIGIOS DEL NIÑO DIOS DE SOTAQUÍ

 

1.- Doña María Toro viuda de Tapia, refiere lo siguiente: "Durante algunos meses sufrí de un recio ataque al hígado que me ocasionaba agudos dolores y me tuvo a las puertas de la eternidad. Considerando ya ineficaces los remedios de botica tuve la feliz idea de encomendarme al Niño Dios de Sotaquí, le ofrecí ir en peregrinación a su Santuario y llevarle un pequeño mundo de oro y un corazón de plata par su adorno si me otorgaba la salud. Inmediatamente sentí mejoría y el mal fue desapareciendo y al cabo de algunas semanas quedé tan buena como antes y volví a mi trabajo, pero tuve la debilidad de dejar mi promesa en olvido. El Niño Dios se dignó sacarme de este letargo volviéndome la enfermedad, lo que me hizo comprender la ingratitud para con mi bienhechor.

 

Me levanté del lecho del dolor en que yacía para dirigirme a Sotaquí, a pesar de los temores de mis amigos y parientes que creyeron una locura mi determinación; sin embargo, gracias al Niño Dios, sané y ahora completamente robustecida puedo dar testimonio de este prodigio y cumplí gustosa el obsequio prometido". (1)

 

2.- Clementina López, natural de Sotaquí, escribe con fecha 18 de febrero de 1932, lo siguiente: "El caso que voy a referir sucedió en Santiago de Chile el mes de abril de 1931.

 

Por una apremiante circunstancia tuve que gastar el dinero con que debía cancelar el arriendo de la casa que ocupaba en Valenzuela Castillo Nº 20. Esto me ocasionó el atraso de dos meses, al cabo de los cuales el dueño de la propiedad señor N.N. me pidió la casa, dejándole la máquina de coser y algunos muebles. Después que acepté esto, pensé cuanta falta me haría la máquina con la cual gano mi vida, y resolví llevarme todo el departamento a Bella Vista Nº 168, después de cancelar mi deuda.

 

Antes de trasladarme necesitaba el salvo conducto sin el cual nadie puede movilizarse, pues el carabinero de punto fijo detiene la carretela para revisar el permiso, y si no lo hay, cobrar la multa en la Comisaría. En estas aflicciones acudí al Niño Dios de Sotaquí pidiéndole poder efectuar los tres viajes de la carretela sin ser vista de los Carabineros, y tomando su imagen en las manos me fui a pié tras ella, más de diez cuadras; a las dos de la tarde, sin encontrar un solo carabinero, llegamos tranquilamente. Aun más, el señor N.N. al saber por otros informes, que yo vivía de mi trabajo fue a mi casa a perdonarme los $ 350 de la deuda. Doy público testimonio de fe por este gran favor, y agradeciendo con toda el alma deseo que aumente más la devoción a tan milagrosa imagen".  (1)

 

3.- Se encontraba en la Oficina Anita don Federico Emilio Janes, de 50 años de edad, nacido en el Ecuador y residente en Chile como unos veinte años. Cayó gravemente enfermo de neumonía, medicinándole el doctor Nicolás Anguita, quien lo desahució, Hacían 19 días que estaba gravísimo cuando una comadre le trajo una Imagen del Niño Dios de Sotaquí, pidiéndole de rodillas le diera la salud, prometiéndole traerle un recuerdo de plata que figurara un hombre de rodillas.

 

Tan pronto como se encomendó sintió mejoría repentinamente y el que estaba enfermo desde el 15 de noviembre de 1900 se levanto sano el 4 de diciembre del mismo año, o sea el mismo día de la invocación al Niño Dios, siguiendo en estado de perfecta salud. El 31 de diciembre de 1907 viene en romería al Santuario de Sotaquí trayendo el recuerdo prometido. (1)

 

4.- Corría el año 1925. La absoluta falta de lluvia tenía grandemente alarmados a los habitantes de esta región. Se hace una rogativa especial al Niño Dios, empezando un Triduo el jueves 2 de julio. El Divino Patrono no se hizo esperar y la noche del viernes 3 cayó una espléndida lluvia prolongándose hasta el día siguiente. Como el año se presentaba muy seco esta lluvia fue un señalado beneficio del Niño Dios.

 

El Domingo 5 hubo misa solemne en acción de gracias y por la tarde, una entusiasta procesión con las veneradas imágenes del Niño Dios y la Virgen del Carmen.

 

Al regresar la procesión a la Iglesia el altar estaba regiamente iluminado y se terminó con la bendición del Santísimo Sacramento. (2)

 

 

Bibliografía:

 

1.- Parroquia del Niño Dios de Sotaquí, Libro de Crónicas Parroquiales.

2.- Alex Ortiz Núñez, Investigaciones y Archivo Personal.