INTRODUCCIÓN

 

La historia de Sotaquí, está muy ligada a las etnias trashumantes que poblaron la cuenca del Limarí, en especial la cultura Diaguita, como a su vez a la colonización española y la posterior hispanización de las costumbres ancestrales, que de alguna manera han logrado sobrepasar y mantenerse el tiempo.

 

El poblado de Sotaquí, a pesar de la globalización y urbanización que nos afecta al estar a solo 8 km. de la ciudad de Ovalle, conserva aún su identidad cultural, que en cierta defiende su sentido de pertenencia a un grupo social con los mismos rasgos culturales, las mismas problemáticas económicas y sociales de sus vecinos rurales y de la urbe provincial.

 

Los hechos históricos que marcan o destacan a Sotaquí son variados, desde la entrega de estas tierras por parte de la corona española a don Juan de Cisternas, la creación de la parroquia de Corpus, los trabajos de ampliación de la línea ferroviaria hasta San Marcos, el conflicto con la imagen de Niño y posterior eclesial formación, la creación del municipio de Sotaquí y algunos hechos un pocos más contemporáneos, tales como, el terremoto del año 1943, la reconstrucción del pueblo, la reforma agraria a partir de la década del 60, el estancamiento a partir del año 1973 y renacer de la agro-industria a partir de la década del 80.

La historia más contemporánea de este pueblo está marcada por el abandono de partes de las autoridades políticas en la primera mitad del siglo XX y posteriormente quizás unos de los hechos más importantes para el desarrollo económico fue  producto de la reforma agraria.

 

Si bien es cierto, en las últimas décadas a partir de la vuelta de la democracia en el año 1990, Sotaquí ha ido experimentado un crecimiento sostenido, se han desarrollado algunos proyectos de envergadura, los que no han estado exento de problemas y contradicciones entre las diversas organizaciones comunitarias, y estas mismas con las autoridades de turno.

Estos problemas se deben a la falta de cohesión entre las diversas organizaciones comunitarias y sociales, las que siempre han tenido claras diferencias políticas, lo que nos afecta demasiado al hacer prevalecer nuestra identidad y derechos y también a la falta de interés político de las autoridades, cuyo interés por los problemas reales de Sotaquí, solo florece en tiempos de elecciones.

 

A pesar de esta fría realidad, que muchas veces muestra a un pueblo conflictivo y abandonado de los intereses políticos, los pobladores en forma individual se aferra a sus costumbres, tradiciones e identidad, haciendo de Sotaquí un pueblo impredecible en su actuar social y comunitario.

 

Para una mejor información histórica detallada en la opción Biblioteca Virtual   podrán encontrar bibliografías para leer y bajar de manera gratuita sobre de tema.

 

 

HISTORIA DE SOTAQUI

PARTE I

 

 

 ORIGENES DE SOTAQUI

 

 

A 8 Km. de la ciudad de Ovalle, se encuentra el pueblo de Sotaquí, a orillas de la rivera del río Grande, en el valle transversal de Limarí, rodeado por los Cerros Redondo, El Indio, Fraile y El Reloj.

 

Este pueblo es conocido por la fiesta religiosa del "Niño Dios de Sotaquí", la que historicamente se realizaba el día 6 de enero (fiesta grande), si este según el calendario caía día domingo o bien el domingo subsiguiente, y el primer domingo de septiembre (fiesta chica), siendo ésta la fiesta religiosa más grande que se celebra en la provincia de Limarí y una de las más importantes en el norte del país, la que muestra una de las expresiones más significativas de religiosidad popular y folclor, y que cada año congrega a más de 80.000 fieles y peregrinos.

 

La principal atracción religiosa y turística del pueblo de Sotaquí es su templo parroquial, el que fue declarado Monumento Nacional en la categoría de Monument Histórico, por Decreto Exento Nº 0109, con fecha 28 de julio de 2006. Hasta prinicipios de la década del 80 el templo parroquial estaba en la categoría de Santuario, cuyo título inexplicamente le fue quitado por el arzobispado de La Serena, porque económicamente no era sustentable. Pero a partir del 12 de enero de 2014, fue eregido nuevamente como Santuario por decreto del Arzobispado Nº 698, según los canones establecidos para estas causas, y que además, establece que la fiesta mayor se deberá realizar el domingo siguiente al 6 de enero día de la Epifanía y si el 6 de enero cayera día domingo la fiesta grande se celebraría el domingo siguiente.

 

En otros tiempos Sotaquí, también fue muy conocido por gran cantidad de paltos chilenos que habían en huertos y casas quintas; de estos altos y frondosos paltos casi no quedan en los huertos del pueblo, debido a que muchos de ellos fueron cortados por pestes o por viejos, y otas causas tales como; por la mala aplicación de pesticidas en la década 70, la contaminación ambiental de las pisqueras y de los temporales que afectaron a la región en la primera mitad de la década de los ´80 y las posteriores sequías productos de los cambios climáticos a afectan al norte chico.1

 

 

ORIGEN DEL NOMBRE SOTAQUI

 

Según el glosario de topónimos de los pueblos aborigenes, que habitarón entre la región de Atacama y de Coquimbo, el nombre de Sotaquí, proviene del Kakán (vocablo diaguita) y del quechua - CHUTAQUI (Chutacuy - Extenderse), que significa EXTENDIDO,  por lo tanto, significaría “tierra extendida” o “pueblo extenso”..1

 

 

SUS PRIMEROS HABITANTES

 

Sus primeros habitantes fueron los diaguitas pueblo agro alfarero, estable, que dominaba complejas técnicas agrícolas y metalúrgicas. Destaca su elaborada y fina cerámica. De origen trasandino, ingresa a Chile alrededor del año 900; se extiende de Copiapó al valle del Choapa y, posteriormente, a Aconcagua, varios han sido los historiadores, antropólogos y arqueólogos que han estudiado a este pueblo enigmático entre ellos don Francisco Cornelly y don Jorge Iribarren.

 

En el año 1470 el imperio Inca inicia la conquista de Chile. Instala Mitimaes, colonias agrícolas de población quechua, que aportan mejores técnicas de riego y nuevas fórmulas de cerámica. En el valle del Limarí los incas establecieron tres mitimaes, Sotaquí, La Chimba y Huamalata. Debido a esto Sotaquí era lugar de paso obligado para los chasquis y viajeros que bajaban por el camino del inca, el que llegaba al valle de Elqui en la Marquesa, cruzaba hasta el Limarí – en el actual tranque Recoleta – y bajaba a Sotaquí y de ahí continuaba hacia el sur hacia Combarbalá.

 

Según algunos historiadores, Sotaquí era el centro o división del sistema social y político que tenían los Diaguitas (influenciados por los incas), el que tenía una característica de dualista, es decir, un territorio se dividía en dos para su administración. En el caso de la cuenca del Limarí, estas dos partes estaban a cargo de un Cacique de los Altos (desde Sotaquí hacia el interior de la cuenca hasta la cordillera) y la otra, a cargo de un Cacique de Los Bajos (desde Sotaquí hacia la costa) y éstos de vez en cuando realizaban sus mítines en Sotaquí, como centro del sistema de administración.

 

A raíz de estos antecedentes históricos, podemos decir que Sotaquí existía como acentamieto indígena, mucho antes de la llegada de los conquistadores españoles, los que se establecieron en el lugar al ver la generosidad de este valle, en especial en el sector de Sotaquí, con abundante vegetación y bosques, además, del agua como elemento vital para pueblos transhumantes que habitaban y deambulaban por la región.

 

En cuanto a la fecha exacta de la fundación de Sotaquí pos-colombina que, podemos decir que no existe una data exacta de la fundación, solo los registros parroquiales y documentos que se encuentran en La Serena indican algunas fechas que analizaremos un poco más adelante.1

 

Una vez realizada la conquista de Chile por los españoles, las tierras del valle de Coquimbo se repartieron entre algunos conquistadores y colonizadores más meritorios. En el caso del valle del Limarí, se entregaron varias mercedes de tierra a antiguos compañeros de armas de Pedro de Valdivia, como Francisco de Aguirre y Diego Rojas entre otros.

 

El primero en solicitar para sí las tierras de Sotaquí, fue el legendario Pedro de Cisternas, uno de los sobrevivientes de la destrucción de la ciudad de La Serena por parte de los indígenas en 1549. Dicha petición fue aprobada por escritura pública en La Serena, con fecha 21 de mayo de 1550. Confirmada luego por el Gobernador del Reino de Chile, Francisco Villagra, en 1561, y ratificada cinco años más tarde en la ciudad de Santiago por Rodrigo de Quiroga.2

Según algunos antecedentes bibliográficos históricos Sotaquí fue reconocido como Villa en el año 1744, según el libro "La ciudad Chilena del siglo XVIII", desconociendo la data exacta, esta información de data por su antiguedad debe estar registrada quizas en los archivos de la biblioteca nacional. (Ver antecedentes)

 

Asociadas, en algunos casos, a la tenencia de la tierra, también se otorgaban a algunos vecinos principales, encomiendas de indios, es decir, en la práctica, mano de obra para trabajarla. Los indígenas eran escasos y estaban localizados en pueblos desde ante de la llegada de los españoles. Según algunas crónicas de la época, el pueblo de indígenas de Sotaquí fue encomendado a Gerónimo Pastene y a sus sucesores, y luego, en el siglo XVIII, a la familia Guerrero Carrera.

 

Con el paso del tiempo y debido a la importancia de las actividades agrícolas que allí se realizaban y a la infraestructura que disponía, se transformará en una gran hacienda, que llevaría su mismo nombre, y que, desde mediados del siglo XVII, fue propiedad de la familia Pizarro Cajal y luego de sus descendientes femeninos, los que se emparentaron con las familias Astaburaga, Urmeneta y Ariztía, últimos propietarios de la hacienda, a principios del siglo XIX. 2

 

Esta hacienda tenía numerosos peones, varios inquilinos, dos molinos de pan, un trapiche y plantaciones de vides y trigo.1

 

 

Click en la imágen

Plano del pueblo de indios de San Agustín de Sotaquí 1790.

 

Colindante con esta hacienda, se encontraba el pueblo de indios de San Agustín de Sotaquí, donde estaba la iglesia sede de la Parroquia del Corpus o Santísimo Sacramento. Este pueblo tenía un pedazo de tierra donde los indios sembraban chacras, e iba desde la iglesia de dicho valle hasta la Quebrada de La Higuera, deslindando por ese lugar con las tierras de la hacienda.

 

El pueblo estaba a cargo de un cacique, autoridad menor nombrada por el Rey.

 

En Sotaquí, aproximadamente desde 1648 hasta 1789, el cacicazgo estuvo en manos de la familia Contulien. Ese año, una vez abolidas las encomiendas, los indios fueron reubicados en sus pueblos originales.

 

 

Una vez abolidas las encomiendas, los indios por orden expresa de la autoridad real, debían, ser reubicados en sus pueblos originales. A raíz de esto, el Gobernador Ambrosio O`Higgins mando a los agrimensores que lo acompañaban en su visita al norte, que diseñaran los pueblos de indios de Huamalata y Sotaquí.

 

En Sotaquí, los indios se reunieron en una traza octogonal, con capacidad para 63 habitantes, ubicados en los ángulos de las manzanas. Dicha traza fue diseñada por Antonio de Matta. En el año 1791, el sub-delegado de La Serena, Víctor Ibáñez de Córdova, informa al Gobernador sobre el estado del pueblo de Sotaquí. En este informe señalaba que todos los indios se encontraban allí reducidos, tal como el ordenara anteriormente, y habitaban en 84 ranchos de totora.

 

Además, el pueblo de indios de Sotaqui, además, de la iglesia, tambíen contaba, con escuela, carcel, hospital y cementerio. (Ver antecedentes)

Producto del mestizaje y del asentamiento, en el lugar, de otras castas como españoles, sambos y mulatos, se originaron apellidos muy comunes en la zona, tales como Contuliano, Caimanque, Chacana, Sapiain, Albayay, Campillay, entre otros.2

 

Un hecho importante para Sotaquí, es sucedido el 10 de febrero de 1817, cuando la tranquilidad de la comarca de es bruscamente quebrantada, al llegar a Sotaquí a travez de los pasos cordilleramos las tropas de la división Libertadora de Argentina, al mando de don Patricio Ceballos, quien era nacido en esta zona, y que se dirigían a apoyar a los patriotas del sur.

 

Estando acampadas las tropas en esta zona, estas recibieron la alerta de que un pequeño ejercito realista al mando de don Manuel Santa María, quienes huían hacia el sur desde La Serena, junto a un gran número de ancianos, niños y mujeres, los que fueron intersectados y derrotados por Ceballos el día 11 de febrero de 1817, en las cercanias de Socos. Muchos la llaman la batalla de Socos, pero menos que una batalla fue una emboscada donde lamentablemente murieron civiles inocentes entre ellos ancianos y niños.2

 

Durante la primera mitad del siglo XIX, la localidad de Sotaquí lleva una vida tranquila. Sin embargo, tres acontecimientos van a dinamizar la vida del poblado;

 

El primero de ellos esta marcado por la visita pastoral del obispo de La Serena, monseñor José Manuel Orrego a Sotaquí, donde se percató del culto al Niño Dios y ordenó tomar las medidas necesarias con el fin de oficializarlo.

 

El segundo acontecimiento está dado por la construcción del ferrocarril a San Marco, en 1889.

 

Y el tercero por la resolución de las autoridades civiles de elevar al pueblo de Sotaquí a la categoría de comuna (22 de diciembre de 1891). De esta manera se van a instalar en el pueblo algunos servicios públicos de importancia y se van remozar las calles y casas.

 

LA ECONOMÍA DE SOTAQUÍ HASTA EL SIGLO XIX

 

La economía de Sotaquí, luego de la conquista por parte de los españoles, se basó fundamentalmente en la agricultura, la que estaba en manos de unos pocos terratenientes (encomenderos y dueños de haciendas), pero también existió una gran actividad minera, en manos de algunos industriales mineros y pequeños pirquineros, los que extraían cobre, oro y plata. José Tomás Urmeneta, levantó su primera fundición en la hacienda de Sotaquí; y en la hacienda Las Palmas hay antecedentes que también existió otra fundición de cobre.

 

La ganadería también fue un pilar fundamental para esta zona, ya que del ganado sacrificado se extraía el cuero para transformarlo en baquetas y cordobanes, como también para sacar el cebo con el fin de fabricar velas y velones. Toda esta producción era enviada al Alto Perú.1

 

 

NOTAS:

 

1.- Según información recopilada por el autor de esta página Web, a través de la conversación con personas ancianas, de las que hoy en día sobreviven muy pocas, la familia Ariztía Ahumada eran los propietarios huerto parroquial (ex-huerto de la ODAP). De dicho huerto existe una historia que cuenta que esta familia subividio el terreno en loteos y los vendió a algunas familias que habían llegado a trabajar en la construcción del templo actual y a la vía férrea entre Ovalle y San Marcos, en el siglo XIX. Pero a la mayoría de éstas no se les entregó títulos de dominio; por este motivo, luego de un tiempo se les quito dichos terrenos, prueba de esto, es que en el llamado callejón de "Las Carvajales", existía una calle que iba desde la calle Brasil hasta la quebrada Grande. Muchas familias perdieron sus terrenos, sólo las que aún habitan en este callejón sin salida pudieron constatar sus propiedades con escrituras. Es por esto que la familia Ariztía Ahumada intento tapiar la entrada de este callejón; dicha acción fue denegada por las autoridades de aquel entonces.1

 

 

2.- Quebrada Grande, según las cartas geográficas actuales del Instituto Geográfico Militar, o quebrada de Doña Rosa según las costumbres sotaquinas (Sra. Rosita Monárdes, Q.E.P.D., quien vivía a orillas de esta quebrada). El nombre antiguo de la quebrada La Higuera, se debe a la gran cantidad de este árbol frutal que existía al comienzo en este sector geográfico, entre los cerros el Indio y Redondo. Cabe señalar que aún quedan algunos de estos árboles al interior de la quebrada, entre el canal matriz de Paloma y el canal Recoleta.1

 

3.- Cacique, término utilizado por los conquistadores españoles en América para referirse al personaje que ostentaba el poder en las comunidades indígenas del Caribe (taínos), y cuyo uso se hizo extensivo a América del Sur. Sinónimo de los términos ‘jefe’ y ‘señor’, pasó a designar como cacicazgo (señorío o jefatura) aquellos sistemas políticos a caballo entre la organización tribal y los estados antiguos, donde el cacique era el depositario de un poder casi absoluto. El cargo solía ser hereditario y aparecía arropado por una nobleza de sangre (sus parientes), entre la que se distribuían los puestos administrativos (milicia y clero). Su principal función era actuar como recaudador de tributos y redistribuidor de bienes, además de convertirse en descendiente directo de los dioses y, en muchos casos, en la misma divinidad. El término político ‘caciquismo‘ procede de la voz "cacique", aunque se ha aplicado a realidades históricas y sociopolíticas muy distintas, como son las peculiares formas electorales españolas del siglo XIX y de principios del XX.

 

 

Provisión de empleo de Cacique del pueblo de Sotaquí a Bartolomé Contulien año 1748.
Escritura Textual de la época
En Capitanía General. Vol 530, pieza 5.
Archivo Nacional, Santiago de Chile.

 

4.- Encomiendas: En América, institución de contenidos distintos según tiempos y lugares, por la cual se señalaba a una persona un grupo de indios para que se aprovechara de su trabajo o de una tributación tasada por la autoridad, y siempre con la obligación, por parte del encomendero, de procurar y costear la instrucción cristiana de aque.- Encomiendas: En América, institución de contenidos distintos según tiempos y lugares, por la cual se señalaba a una persona un grupo de indios para que se aprovechara de su trabajo o de una tributación tasada por la autoridad, y siempre con la obligación, por parte del encomendero, de procurar y costear la instrucción cristiana de aquellos indios. ellos indios.

 

 

Bibliografía:

 

1.- Alex Ortiz Núñez, Investigaciones y Archivo Personal.

2.- Sergio Peña Álvarez, "El Niño Dios de Sotaquí".

3. Ampuero, G.Op.cit. p.50.

4. Ampuero, G. Diaguitas Museo de Arte Precolombino, p.28.

5. Alfonso De La Vega, Antroponimia Indígena del Limarí.

6. Guillermo Pizarro Vega, El valle de Limarí y sus pueblos.

 

 

HISTORIA DE SOTAQUI

PARTE II

 

 

 DATOS HISTORICOS DE SOTAQUI DE FINES DEL XIX Y XX

 

La revolución de 1891 fue un acontecimiento grave en la vida del país. Con ella no sólo cayo el poder del Presidente Balmaceda; sino que también la autoridad presidencial dando comienzo al régimen parlamentario.

 

Jorge Montt Álvarez, primer presidente del nuevo sistema político parlamentario, promulgó la nueva ley de municipalidades. Ella dividía el país en múltiples comunas, que serían administradas por su respectiva municipalidad, cuyos miembros o regidores, elegidos popularmente, duraban tres años en el cargo. Las facultades concedidas a estas corporaciones superaban a las ejercidas anteriormente por los gobernadores.

 

Según la nueva ley les competía preocuparse de la salubridad, el aseo y ornato de las poblaciones, fomentar la educación pública y el crecimiento industrial, y mantener una policía de seguridad.

 

El 22 de diciembre de 1891, se decreta la creación de comuna de Sotaquí, que se establecería el 6 de mayo de 1892.

 

Este territorio de este municipio abarcaba desde el caserío de Pejerreyes por el norte y hasta la Punta del Viento (actual embalse La Paloma) por el sureste.

 

 

Notas en el libro de crónicas parroquiales escrito y firmado por el Presbítero José Felipe Jofré con fecha 22-04-1933

 

La municipalidad de Sotaquí estaba ubicada en calle Francisco Bilbao, en la actual propiedad de la familia Díaz, donde también se ubicó años más tarde, el retén de Carabineros.

 

El el año 1929, cuando dejó de existir la municipalidad de Sotaquí, anexandose a la comuna de Ovalle, este pueblo tuvo un sustentable crecimiento, pero por la falta de recursos económicos que conllevó la supresión de este organismo, Sotaquí fue decreciendo económicamente y, por tanto, en su infraestructura. Ver última acta

 

Cuando se levanta el  municipio de esta localidad, algunas   oficinas    públicas   desaparecieron   y   sus archivos, trasladados a la ciudad Ovalle;  sólo   quedaron   funcionando    las  oficinas   del   Registro  Civil,  Correos   y Telégrafos, Posta de Primeros Auxilios, Carabineros y un Matadero Municipal. (Para más  infor ver libro Sotaquí, su identidad  e historia contemporánea)

 

Al no contar con un Juzgado de policía local, existió hasta el año 1973 el cargo de Juez de Distrito,  autoridad ad-honores, quien era el encargado de solucionar los conflictos y  litigios comunitarios y sociales del pueblo, El último juez fue don Hugo Ernesto González, quien debía solucionar estos problemas cotidianos, y los más complicados derivarlos al juez de policía local de Ovalle.

 

También existía un cargo de inspector municipal, el que se encargaba de velar por el orden y aseo de las calles del pueblo, quien podía cursar infracciones a lo vecinos que no mantuvieran limpias sus veredas y frontis. Una de las personas que ejerció este cargo fue don Amador Pizarro. A esto se le agregaban los funcionarios municipales encargados de recolectar la basura y mantener el aseo y ornato de las calles de pueblo, algunos de ellos fueron: don Humberto Cajales (quien fue uno de los fundadores de la 5ª Cia de Bomberos) y los recordados hermanos Humberto y Manuel López Muñoz, conocidos con mucho cariño como los Patitos Manuel y Humberto.

 

El año 1950, cuando el padre José Stegmeier después de 14 años de ser el secretario del Comité de Adelanto Local, renuncia al cargo, deja un gran adelanto para la comunidad: el alumbrado público y domiciliario.

 

En cuanto al agua potable, los primeros posos de aguas  subterráneas (noria) extraídos por bombas manuales, se encontraban ubicadas en los siguientes puntos estratégicos: uno frente a la casa de la familia Toro Molina,  otro en Bilbao esquina Libertad (actual sede del club deportivo Aníbal Pinto) y el último en  Calle Matta frente a la casa de la familia Sierra. Existían otros pozos particulares, uno en la casa parroquial, otro en la propiedad de la familia Tapia González, entre otros.

 

El agua potable, con los tratamientos necesarios, llegó a Sotaquí el año 1963, idea y proyecto impulsado por el padre José Stegmeier, al igual como el proyecto de la escuela pública fiscal.

 

Otro gran adelanto impulsado por el padre José, fue la creación de la población Corvi. Los terrenos fueron comprados a don Patricio Ramírez, y la población estuvo  destinada a familias de crianceros y familias de la localidad de La Paloma, a quines se les expropio sus terrenos al comenzarse a construir el embalse La Paloma. Estos terrenos fueron loteados en forma uniforme, con un amplio terreno para la plantación de árboles frutales y una modesta casa habitación de madera de dos piezas.

 

CARABINEROS DE CHILE

 

 

En cuanto a la permanencia  de Carabineros de Chile en Sotaquí, existió un retén hasta el mes de septiembre de 1973, luego del golpe de estado; éste se encontraba ubicado en la calle Bilbao, en la propiedad de don Héctor Díaz. El último jefe de retén fue el sub-oficial sargento 1º José Zambrano. Este lugar contaba con varias instalaciones: sala de guardia, calabozo, oficina, dormitorios y caballerizas.

 

En Sotaquí cayó en actos de servicios uno de los primeros mártires de carabineros de la provincia, el sargento 2º Silverio Bustamante Poblete, quién falleció en actos de servicio al rescatar a una persona que se estaba ahogando en el río Grande, el 6 de Octubre de 1957. (Para más  infor ver libro Sotaquí, su identidad  e historia contemporánea)

 

 

FERROCARRILES DEL ESTADO

 

En cuanto a la estación de Ferrocarriles del Estado, ésta dejó de funcionar como tal en el año 1976. Su último jefe de estación fue don Osciel Castillo. Los últimos trenes que pasaron por la localidad  fue a principios de los años 90 y éstos sólo eran de carga.

 

El recinto estación fue un lugar de esparcimiento y paseo para la comunidad. Hasta la década de los años ´70, se llevaban a cabo todos los veranos los campeonatos de baby-fútbol y básquetbol, donde participaban equipos de Sotaquí y de sus alrededores; no se puede olvidar a algunos de ellos, tales como el Círculo Juvenil y Real Sotaquí.

 

De la antigua estación solo quedán la bodega (1936) y algunas paredes de la casa del jefe de estación a un costado de la carretera, la casa estación actual fue coonstruida el año 1946, luego del terremoto de 1943.

 

El recinto estación fue un lugar de esparcimiento y paseo para la comunidad. Hasta la década de los años ´70, se llevaban a cabo todos los veranos los campeonatos de baby-fútbol y básquetbol, donde participaban equipos de Sotaquí y de sus alrededores; no se puede olvidar a algunos de ellos, tales como el Círculo Juvenil y Real Sotaquí.

 

De la antigua estación solo quedán la bodega (1936) y algunas paredes de la casa del jefe de estación a un costado de la carretera, la casa estación actual fue coonstruida el año 1946, luego del terremoto de 1943.

 

Esta estación era parada obligada para trenes  tales  como el  Auto-Motor,  trenes  de  carga  y  el   inolvidable  y romancista tren Lolero que salía todos los domingos desde la ciudad de Illapel hasta La Serena, transportando en su mayoría a estudiantes secundarios y universitarios que se trasladaban hacia las ciudades de Ovalle y La Serena. (Para más  infor ver libro Sotaquí, su identidad  e historia contemporánea)

  

 

POLICLÍNICO FÉLIX IGLESIAS RODRÍGUEZ

 

En cuanto a la salud de los sotaquinos, la historia del siglo XX nos cuenta que existió en la calle Prat Nº 246 una posta de primeros auxilios que fue atendida por varias personas que ejercían la labor de practicantes(paramédicos), algunos de ellos fueron don Gumersindo Morales y don Juan Jamet.

 

En 1970, se inaugura el nuevo policlínico, el que lleva el nombre de destacado sotaquino y farmacéutico Félix Iglesias Rodríguez, este centro de atención de salud, se encontraba ubicado el la población CORVI, siendo su primera auxiliar paramédico la Sr. Rebeca Aguilera y su última responsable fue la Sr. Carmen Castro, hasta la inaguración del nuevo y moderno consultorio (CESFAM).

 

Antigua Posta de Sotaquí o Centro Cultural de Sotaquí

 

 

El 11 de noviembre de 2009, se inaugura el nuevo Consultorio de Salud, un orgullo para la gente de Sataquí, que compartió junto al Intendente Ricardo Cifuentes, el Gobernador de Limarí, Rodrigo Hernández, la alcaldesa de Ovalle, Marta Lobos, y el Director de Servicio de Salud Coquimbo, Ernesto Jorquera.

 

Este establecimiento cuya superficie es de 1.199 metros cuadrados es un proyecto que forma parte del 2do Convenio de Programación de Salud 2006-2010 que contó con financiamiento de Gobierno Regional en su etapa de diseño y el Ministerio de Salud en su etapa de ejecución.

 

Este moderno Centro de Salud cuenta con amplios boxes de atención con un espacio que puede acoger a una familia completa ya que está pensado bajo en nuevo enfoque biopsicosocial de la salud familiar, además cuenta con modernos equipamientos para atención dental, ginecológica, para la realización de exámenes y considera espacios comunitarios multiuso.

 

Es bueno destacar, que hoy en día existe un Consejo Consultivo, esta organización tiene como finalidad apoyar el trabajo de los paramédicos, ayudar a las personas enfermas de escasos recursos y su gran objetivo es conseguir un nuevo policlínico con mayores recursos y atendido por personal médico. (Para más  infor ver libro Sotaquí, su identidad  e historia contemporánea)

 

TERREMOTOS

 

 

Notas en el libro de crónicas parroquiales firmado por el Presbítero José Stegmeier S

 

Sotaquí, durante el siglo XX, ha sido afectado por dos grandes terremotos, en primer lugar el terremoto del 6 de abril de 1943, (12.07 hr. UTM)   según datos sobrepaso los 8,2 grados en la escala Rigther, es decir de magnitud, que devastó casi totalmente al pueblo, produjo grandes daños estructurales en el templo, la parte trasera de este se derrumbo, las sacristías laterales quedaron en mal estado y la casa parroquial completamente derrumbada.

 

Las autoridades de esa época e incluso el Arzobispado de La Serena solo tenian en mente demoler el templo pero gracias a la porfia y a los conocimientos de albañilería del Padre José Stegmeier, se restauró el templo, se levanto la parte trasera, se construyeron las torres laterales y el pórtico con el objeto de sujetar el templo en su parte delantera, además, se construyo la actual casa parroquial.

 

En el pueblo pocas construcciones quedaron en pie, por contar algunas de ellas, la casa de la familia Carvajal,  en calle Prat esquina Matta y el ex-salón parroquial.

 

Los trabajos de emergencia y reconstrucción estuvieron a cargo del regimiento Arica de La Serena. (Para más  infor ver libro Sotaquí, su identidad  e historia contemporánea)

 

 

 

El segundo movimiento sísmico que afecto gravemente a Sotaquí,  fue el terremoto del 14 de octubre de 1997, el que tuvo su epicentro en comuna de Punitaquí, en la localidad de Pueblo Viejo, cerca del mineral de Los Mantos y que supuestamente alcanzo los 6.8 grados en la escala Righter.

 

Muchos fueron los daños estructurales del templo y muchas familias perdieron sus viviendas, los trabajos de emergencia fueron organizados por el Comité de Emergencia Municipal, la que luego que llegara la ayuda del gobierno, comenzaron a entregar casa de madera pre-fabricadas (medias aguas).

 

Algunas casa fueron reconstruidas gracias a los  créditos  entregados   por   el  Banco  del  Estado,  los  que ascendía a Un Millón de pesos y las casa en muy estado fueron demolidas y construidas nuevas viviendas por subsidio habitacional.

 

 

Con este terremoto se pierde gran parte del patrimonio arquitectónico de Sotaquí, perdiéndose el estilo de las casas pegadas una con otro con puertas y ventanas hacia la calle, sin ante-jardín.

 

Notas:

 

Como anécdota personal, me tocó ir a visitar esa misma noche la casa parroquial, debido que el párroco Antonio Olivares C. se encontraba hospitalizado en Santiago, inspeccione los daños de la casa parroquial que gracias a Dios no  eran  tantos,  pero  al  entrar  al  templo  junto  a  don Manuel López, con el objetivo de ver si   la   imagen  del   Niño    Dios   esta    en   buen   estado, arriesgándonos a pesar de las fuertes réplicas que se sucedían cada 3 o 5 minutos,  y percatándonos que la imagen no soportaría otras replicas, bajamos la imagen del altar mayor y la instalamos en el altar menor.

 

Así mismo aproveche de sacar una caja con cabos de velas y algunas en buen estado, para repartirlas a las personas que las necesitarán, así fue como llegué con una caja de velas casi repleta al cuartel de bomberos para desde allí se distribuyeran.

 

Cabe señalar que la Confederación de Comercio se comprometió en entregar los fondos para su restauración, la que nunca llegó.

 

Recuerdo que a los pocos días sucedido el terremoto, visite al Padre José Stegmeier, junto a mi amigo  Antonio Santelices-Martinez  y nos dijo; "no me preocupa tanto el templo, confió en que no se derrumbara, lo que si me preocupa mucho son las capillas  que quedaron en muy mal estado ya que sus campanarios son tan frágiles como una señorita". 1

 

El día 13 de marzo del año 2006, el templo  del Niño Dios de Sotaquí, después de muchos tramites realizados por Comité de Restauración, se declara al templo como Monumento Historico y Arquitectónico por el Consejo de Monumentos Historicos dependiende de la Dirección de Bibliotecas y Archivos (DIBAN). (Para más Info ver Historia del Santurio y del Niño Dios de Sotaquí)

 

 

Bibliografía:

 

1.- Alex Ortiz Núñez, Investigaciones y Archivo Personal.

 

 

 

HISTORIA DE SOTAQUI

PARTE III

 

 

EL TEATRO Y CASINO ROJAS

 

 

En la calle Prat, existió por muchos años un recinto que era el centro de esparcimiento y cultura de los sotaquinos,  este es un amplio local que servia de teatro y cine, cuyo dueño era don Alberto Rojas. Muchas fueron las obras teatrales, veladas y festivales que en este lugar se realizaban, además, don Carlos Vial, tenia dos proyectores de películas. Este lugar funciono como sala de cine hasta fines de la década de los años 70 y a las últimas películas exhibidas  fueron "La Laguna Azul", "Duelo de Gigantes", "Fiebre del sábado por la noche", entre otras.

 

En  la década de  los  años  sesenta  y   principios    de los  70 fue concesionario de  este local,  don  Mateo Bailón,  de   nacionalidad   peruana,  el  cual,    presentaba espectáculos de box y de lucha libre, luego funciono este local como una peña folclórica de gran renombre en la zona.

Su último propietario fue don Ivo Bacic, él que instalo el salón de baile Crazy Horse, local muy famoso para la bohemia ovallina en la década de los años 80 y principios de los 90.

 

LA QUINTA COMPAÑIA DE BOMBEROS

 

En el año 1967 se comienzan a concretarse las gestiones para formalizar y fundar la Quinta Cia. de Bomberos de Sotaquí,  gracias a las gestiones realizadas por los señores Sergio Orellana Córdova, Luís Pizarro Rojas, Edmundo Toro Molina, Iván González, entre otras personas, quienes se reunían en la casa de campamento fiscal y en casa de la familia Toro Molina, para ir urdiendo paso a paso la formación de esta gloriosa institución sotaquina.

 

Esta Compañía se creó por la necesidad urgente de contar con bomberos en la localidad, a raíz de varias siniestros y emergencias que habían sucedido, uno de esos siniestro fu el incendio que afectó a la propiedad de la familia Sharper en calle Francico Bilbao (actualmente propiedad de la familia Díaz Cortes) y que le costó la vida a una joven sobrina de los dueños casa.

 

 

El primer directorio estuvo conformando de la siguiente manera: Sr. Iván González (Director), Sr. Guillermo Pastén U. (Secretario), Sr. Ramón Peña (Tesorero),  Sr.  Sergio  Orellana   C.  (Capitán),  Sr.  Luis  Pizarro  (Teniente 1º),  Sr. Hugo Jaime E. (Teniente 2º) y el Sr. Carlos López L. (Maquinista).

 

Su primer cuartel fue ubicado en la casa del Teniente 1º Sr. Luís Pizarro (1697-1972) en la calle Arturo Prat, para más tarde continuar sus actividades en la casa del Secretario Sr. Edmundo Toro (1972-1977) en la calle Francisco Bilbao, posteriormente ocupó unas de las dependencias del salón parroquial, cedido por el recordado cura párroco Presbítero Gustavo Cortés quien además había sido voluntario de bomberos en todas las parroquias donde Él había estado y ocupo el cargo de Tesorero de la Cia.(1977-1980), y finalmente en un terreno propio entregado por el Fisco el 26 de junio de 1980 en la calle M. A. Matta.

 

 

En sus primeros años de existencia la compañía no contaba con un carro bomba, para lo cual, se empleaba vehículos de algunos voluntarios o de vecinos, uno de los vehículos que se utilizó por largos años fue la camioneta ¾ Ford del voluntario y director Gabriel Gaona Pastén. El primer carro-bomba que tuvo la 5ª Cia. fue un Ford F-600 año 1957, el que estuvo en servicio hasta el año 1999, cuando fue reemplazado por un moderno carro bomba Caniva Berliet Euro-Fire, adquirido con fondos comunitarios, municipales, gobierno regional y de la Junta Nacional de Cuerpos Bomberos.

 

Algunos de sus primeros voluntarios fueron los señores; Miguel Palacios (miembro honorario, Q.E.P.D.), Rubén Cajales (Q.E.P.D), Leonardo Corral Astorga, Ramón Gallardo (médico de la Cia.) Carlos López, Anuar Jiménez (miembro honorario, Q.E.P.D), Álvaro Pastén García, Luis Pizarro Pastén,  Hugo González Ruiz (miembro honorario, Q.E.P.D.), Domingo García, Juan Quinteros, Sergio Picero, Omar Tovar, Gustavo Galindo, Fernando Escobar, Arlan Araya, Miguel Muñoz, Wilfredo Cortés, Gabriel Gaona, Guillermo Cortes Huerta, Hernán Morales Barahona, Carlos Veliz, Juan Pizarro López, Humberto Romero, Manuel Castillo, Gabriel Díaz,  Juan López García, Guillermo Ibacache , Gabriel Díaz Guerrero.

 

LA EDUCACION

 

La primera escuela primaria de hombres se abrió el 26 de agosto de 1843, siendo gobernador de Ovalle don Felipe Marguett y su primer Preceptor fue don Juan Villalobos.

 

El 1 de junio de 1879 se abrió la escuela mixta, su primera Preceptora fue la profesora normalista Srta. Adelaida Alfonso.

 

El año 1883 por decreto del Sr. Obispo de Don José Orrego y con fondos recaudos por la Obra Pia, por concepto de mandas de la fiesta del Niño Dios, se comienza a construir  la escuela Parroquial de instrucción  primaria para hombres, la  abre   sus   puertas el año  1884  y su primer Preceptor fue don José Miguel Riesco.

 

El año 1889, se abrió nuevamente la escuela fiscal de hombres, debido a la falta de cupos estudiantiles tanto en la escuela mixta fiscal y la parroquial.

 

El 30 de abril de 1913 se inaugura el edificio de la ex-escuela parroquial hasta su demolición después del terremoto del año 1997. en donde hoy se ubica el nuevo salon parroquial.

 

El 31 de marzo de 1921, por un decreto episcopal se habre un jornada nocturna en la escuela parroquial (seguramente para adultos), la que contaba con un fondo de 20 pesos para ese año, según algunos antecedentes recopilados de la correspondencia parroquial, esta iniciativa duro por lo menos unos cinco años.

 

Al pasar de los años e iniciada la década de 1960, la población de Sotaquí ya manifestaba claras evidencias de crecimiento poblacional. Particularmente había  crecido  en  forma muy  importante  la  población  infantil,   para  aquel entonces existían dos establecimientos educacionales uno de origen particular y otro de origen estatal. Eran la antigua Escuela Parroquial y la Escuela Coeducacional Nº 27  de  hombres  y 28  de mujeres de origen estatal,  ambas ocupan la misma infraestructura en dos jornadas en la calle Prat en la actualmente propiedad de la familia Hidalgo Vallejos. 1-2

 

Atento a esta nueva realidad y de la inconveniencia de tener dos escuelas en la comunidad de Sotaquí, una parroquial que funcionaba hacia más de 92 años y una fiscal, el Sr. cura párroco Joseph Benedikt Stegmeier ( don José) inicia una ardua labor con el fin de lograr la construcción de un nuevo establecimiento que permitieran atender la creciente demanda educativa de la población infantil que por lo demás debería ser gratuita. Gracias a la donación de los terrenos por parte de don Patricio Ramírez, agricultor de la zona se logra disponer de un terreno suficientemente grande para construir un nuevo edificio.

 

Es así como el 30 de agosto del año 1963 nace a la vida institucional de servicio público la Escuela Básica Nº 27 de Sotaquí, ubicada en la población Corvi, calle Pedro Aguirre Cerda S/N, siendo su primera Directora la Sra. Berta Osorio.

 

Se inicia desde este momento la atención de alumnos desde primero a sexto año de educación primaria, posteriormente a finales de esta década se crean los cursos de séptimo y octavo año, y desde allí en adelante se comienza a entregar una educación completa a los niños de la localidad.

 

A contar del año 1975 y de acuerdo a las reformas que el Estado realiza en un proceso de modernización de la función administrativa y en el marco de esta reforma la Escuela Nº 27 cambia su denominación a Escuela F Nº 132 manteniendo su estructura coeducacional y con una matrícula el doble de la histórica ( alrededor de 540 alumnos).

 

(Para más  infor ver libro Sotaquí, su identidad  e historia contemporánea)

 

Primer plantel de profesores junto a algunos abuelitos, donde se destacán; Berta Osorio, Ronald Mery, Carlos Narea, Hugo Gonzalez, Rebeca Carrasco, Maria Olate, Liliana Muñoz, Ana Morales, Blanca Urrutia, Paula León, Florencia Salas, etc.

 

Posteriormente el año 1993 este establecimiento educacional pasa a llamarse Escuela Sotaquí, manteniendo su estructura administrativa y educativa sin mayores alteraciones.

 

A contar del año 1999 y ante el fallecimiento de quien fuera durante más de  sesenta  año  párroco  de  la  localidad   se  realizan  todas   los   trámites legales para en honor a su amplia labor en beneficio social y educacional de la comunidad a la que sirvió como persona y sacerdote, y con el amplio apoyo de toda la comunidad y sus organizaciones y por acuerdo del Consejo de Profesores y Padre y Apoderados se denomina Colegio Padre Joseph Benedikt Stegmeier Schwenger, su nombre actual.

La realidad actual de este colegio que atiende toda la población de niñas y niños de Sotaquí con una matrícula de alrededor de 400 alumnos(s) desde 1º Nivel de Transición a Octavo año Básico, con una oferta educativa actualizada al permitirle  contar  con  acceso  a  la  tecnología computacional   con   conexión  a Internet, sistema de televisión en circuito cerrado, laboratorio de Educación Tecnológica ( Aulas tecnológicas). Participación destacada en el área extraescolar a través de la Banda Escolar Padre José, las Academia de Voleibol y Fútbol.

Hoy su planta docente está formada por 24 profesores,  asistentes de párvulos y  auxiliares de servicios menores siendo su actual director el Señor Jorge Carlos Villar Fuentes.

El Centro General de Padres y Apoderados cuenta con personalidad jurídica, lo que les ha permitido iniciar un proceso de autogestión que ha resultado exitoso especialmente en el apoyo a las finalidades educativas del colegio.

 

En el mes de 19 julio de 2004, comenzaron los trabajos de ampliación del edificio del colegio, la que finalmente se convirtio en una reposición del establecimiento, con una inversión total de $ 340.022.523, fondos provenientes del F.N.D.R. y del Fondo Ministerio de Obras Públicas.

El nuevo edificio fue entregado oficialmente al director Sr. Jorge Villar, el día 21 de febrero de 2006.(2)(3)

 

Bibliografía:

 

1.- Parroquia del Niño de Dios de Sotaquí, "Libro de Crónicas Parroquiales".
2.- Alex Ortiz Núñez,  Investigaciones y Archivo Personal.
3.- Apuntes gentileza del  Sr. Juan Longueira, ex-profesor del Colegio Pbro. Joseph Benedikt Stegmeier Schwenger.