CUENTOS, MITOS Y LEYENDAS DE SOTAQUÍ

III PARTE 

 

 


LA CUCA-MULA

Lo vieron enfilar hacia Quebrada Seca, por el camino antiguo, hasta que se perdió a lo lejos. Pasaron varios días de búsqueda, hasta que encontró el lugar donde le habían dicho que estaba enterrado el tesoro.

Ahí, excavó y excavó la tierra hasta que encontró un tesoro cargado de doblones de oro españoles. Era un gran entierro, quizás el más grande y valioso encontrado en la zona. Pensaba que con su hallazgo sería el hombre más rico de la comarca. Entonces comenzó a delirar con este pensamiento; su ambición era demasiado grande, así como grande era el peso de la carga de todas las monedas de oro.

Con este delirio en su mente, comenzó a cargar a su fiel mula, que tenía dos canastos de mimbre, uno a cada lado. Pero como no quería perder ni una sola moneda, fue tanta la carga que puso encima de la pobre bestia, que esta comenzó a inquietarse. Muy nerviosa, se movía y se movía para que no siguiera cargándola, ya que no soportaba el peso. Para agravar la situación, finalmente tuvo que cargar a su ambicioso amo.

Amo y mula retomaron el regreso por el mismo camino por donde habían viajado, pero al caer la tarde se perdieron, ya que la mula, agotada con la pesada carga en sus lomos, olvidó la verdadera ruta, también el hombre que solo pensaba en su gran riqueza y en el futuro de maravillas que le esperaba.

Así fue como extraviaron aún más el camino, enfilando por un sendero peligroso, entre cerros y barrancos. La pobre mula ya no daba más de cansada, apenas lograba andar entre quiscos y rocas, a ratos se detenía, relinchando de cansancio y protestando entre relinche y relinche.

Cuando finalmente subieron por la cuchilla de un cerro cubierta de chaguares, la mula perdió el rumbo, y por el apuro, el hombre le exigió caminar por una ladera barrancosa, un viejo camino minero y de cabras. La mula enfiló por ese angosto y peligroso sendero, entre cerro y roca a la izquierda, y un abismo a la derecha; cuando habían avanzado un poco, la mula comenzó a tambalear y tambalear, hasta que perdió el equilibrio, cayendo estrepitosamente mula y hombre al fondo del abismo, desparramándose en el aire las monedas del desentierro.

Del hombre nunca más se supo, solo del “espíritu” de la vieja mula que, sin culpa y ambición, está condenada a vagar en busca de personas ambiciosas, que no se conforman con recoger una sola moneda de oro de todas las que esparce en el aire.
Lo que se dice que una vez sucedió en Sotaquí:

Generalmente, la Cuca-Mula se les presenta a aquellas personas que deambulan a altas horas de la noche y la madrugada, cuyas almas están llenas de envidia, egoísmo y ambición.

Se dice que en Sotaquí vivió una dama muy orgullosa y beata. Una noche se levantó de su cama para ir al baño que quedaba en el patio, y al volver a la casa escuchó en el aire el potente y terrorífico relincho de una mula y el ruido de monedas que caían al suelo. A la luz de la vela que traía en sus manos, comenzó precipitadamente a recogerlas una a una, y a medida que hacía esto la mujer fue desapareciendo poco a poco debido a la gran ambición que tenía en su corazón
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LA GUAGUA QUE LLORA EN LA PLAZA

En el sector de la plaza de Sotaquí, de vez en cuando, en las noches, se escucha el conmovedor llanto de un lactante. Se cree que es el espíritu de un angelito que yace enterrado sin cristiana sepultura en este sector. Se dice que esta guagua pudo ser hijo de gitanos, que en tiempos pasados acostumbraban a levantar su campamento en este sector del pueblo.

Este espíritu suele penarles a las parejas de enamorados que se juntan a altas horas de la noche y madrugada en el sector de la plaza. También suele dar sus buenos sustos a aquellos borrachitos que deben pasar obligatoriamente por este sector al dirigirse a sus hogares. Muchos de ellos, a pesar de llevar algunas copas de más, suelen llegar sin borrachera a sus casas, pero con el corazón en la mano.


LOS DIABLOS DE ORO DEL MRS. HORSBY 

Cuenta la gente antigua del pueblo que en la calle Francisco Bilbao, en la actual propiedad de la familia Díaz Cortés, vivió un extranjero llamado Alfred Horsby. Este gringo vivía solo en un hermoso chalet, de día lo acompañaba por algunas horas una vieja sirvienta. Era una persona muy extraña, muy introvertida. Pocas personas del pueblo tenían algún grado de contacto con él, generalmente una relación muy fría e impersonal.

De él se cuenta que este señor tenía un pasado oscuro y misterioso, que había hecho pacto con el demonio y que este de vez en cuando solía visitarlo. Muchas personas atestiguan que vieron entrar a su casa a un hombre alto, vestido de negro y desconocido. Además, los que alguna vez entraron a su mansión dicen que poseía dos estatuillas de oro con la imagen del Maligno, de aproximadamente unos 60 cm. de altura.

La muerte de Mr. Horsby fue muy extraña. Se dice que una de las pocas amistades que tenía era el funcionario del Registro Civil de aquel tiempo, el que se percató de que algo raro pasaba en la casa del míster. Luego de varios días, alertada la policía, fue encontrado muerto en su cama.

Al no tener familiares o descendientes, el fisco remató esta propiedad, la que se adjudicó otro extranjero, de apellido Sharper: el gringo Sharper.
Después de un tiempo, en la década de los años 60, Mr. Sharper fue visitado por una sobrina llamada Yuvitza, la que falleció poco antes de viajar a Antofagasta para contraer matrimonio. Su muerte fue trágica, ya que murió atrapada en las llamas del incendio que se desencadenó en el chalet, en una noche de invierno con lluvia, truenos y relámpagos.

Testigos cuentan que no pudieron rescatarla con vida, porque se escuchaban voces que confundían a las personas que intentaban ir en su auxilio, algunos de ellos Vidal Segovia (Casiano) y Carlos López.

Muchas personas dicen haber visto el fantasma o el alma en pena de esta joven, en una actitud de tristeza, cerca de las grandes rejas que dan hacia la calle Bilbao.

En el lugar del incendio aún quedan los cimientos de la casa. Para exorcizar la supuesta maldición que originó el incendio y en recuerdo de la joven víctima, en este lugar se construyó una hermosa gruta con la imagen de la Virgen de Lourdes.

De los diablos de oro del Mr. Horsby no se supo nada más. Quizás el gringo se llevó el secreto a su tumba. Porque si realmente existieron, ¿dónde están? Si la historia de estas estatuillas es cierta, por ahí circulan ciertas hipótesis.

Nota: Cabe recordar que en aquellos años aún no existían bomberos en el pueblo y que debido a este triste hecho se vio la necesidad de formar la Quinta Compañía de Bomberos de Sotaquí.

SOTAQUÍ UN PUEBLO SIN LEY 

Canal Alimentador Recoleta - Quebrada seca de Sotaqui
En el tiempo en que se construyó el canal alimentador Recoleta (1944-1947), Sotaquí era el asentamiento obligado para los obreros que trabajaban en esta obra (afuerinos o sureños) y muchos de ellos no eran de los trigos muy limpios.
Los fines de semana, cuando correspondía el pago de los trabajadores, Sotaquí se convertía en un pueblo sin ley, al más puro estilo Far West, debido a la gran cantidad de cantinas y prostíbulos que se instalaban para sacarle todo el dinero a estos trabajadores. Como en Sodoma y Gomorra, se producían rencillas y robos, causando mucho temor en la gente del pueblo, por lo cual se encerraban muy temprano en sus casas, ya que la protección policial era muy escasa.

También, los fines de semana muchos de estos trabajadores desaparecían sin dejar rastro alguno. Se cree que eran asaltados y asesinados a causa de las riñas por apuestas. Sus cuerpos eran enterrados a la orilla de este canal, donde se acumulaba mucho material árido, y como era demasiado el número de obreros, nadie se daba cuenta de estas ausencias.

Muchas personas que han caminado en la noche por la berma de este canal cuentan que es muy común sentir las penaduras de estos desdichados obreros, que no han podido descansar en paz en busca de venganza y de una cristiana sepultura.


Muchas personas que han caminado en la noche por la berma de este canal cuentan que es muy común sentir las penaduras de estos desdichados obreros que no han podido descansar en paz en busca de venganza y de una cristiana sepultura.

GLOSARIO

Penadura: F. coloq. Chile. Presencia de espíritus en pena

Bibliografía

- Alex Ortiz Núñez,  Investigaciones y Archivo Personal.
- José Gabriel Gaona Núñez, Animaciones

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