PRIMEROS TESTIMONIOS DE PRODIGIOS DEL NIÑO DIOS DE SOTAQUÍ

1.- Doña María Toro viuda de Tapia, refiere lo siguiente: "Durante algunos meses sufrí de un recio ataque al hígado que me ocasionaba agudos dolores y me tuvo a las puertas de la eternidad. Considerando ya ineficaces los remedios de botica tuve la feliz idea de encomendarme al Niño Dios de Sotaquí, le ofrecí ir en peregrinación a su Santuario y llevarle un pequeño mundo de oro y un corazón de plata par su adorno si me otorgaba la salud. Inmediatamente sentí mejoría y el mal fue desapareciendo y al cabo de algunas semanas quedé tan buena como antes y volví a mi trabajo, pero tuve la debilidad de dejar mi promesa en olvido. El Niño Dios se dignó sacarme de este letargo volviéndome la enfermedad, lo que me hizo comprender la ingratitud para con mi bienhechor.

Me levanté del lecho del dolor en que yacía para dirigirme a Sotaquí, a pesar de los temores de mis amigos y parientes que creyeron una locura mi determinación; sin embargo, gracias al Niño Dios, sané y ahora completamente robustecida puedo dar testimonio de este prodigio y cumplí gustosa el obsequio prometido". (1)

2.- Clementina López, natural de Sotaquí, escribe con fecha 18 de febrero de 1932, lo siguiente: "El caso que voy a referir sucedió en Santiago de Chile el mes de abril de 1931.

 

Por una apremiante circunstancia tuve que gastar el dinero con que debía cancelar el arriendo de la casa que ocupaba en Valenzuela Castillo Nº 20. Esto me ocasionó el atraso de dos meses, al cabo de los cuales el dueño de la propiedad señor N.N. me pidió la casa, dejándole la máquina de coser y algunos muebles. Después que acepté esto, pensé cuanta falta me haría la máquina con la cual gano mi vida, y resolví llevarme todo el departamento a Bella Vista Nº 168, después de cancelar mi deuda.

 

Antes de trasladarme necesitaba el salvo conducto sin el cual nadie puede movilizarse, pues el carabinero de punto fijo detiene la carretela para revisar el permiso, y si no lo hay, cobrar la multa en la Comisaría. En estas aflicciones acudí al Niño Dios de Sotaquí pidiéndole poder efectuar los tres viajes de la carretela sin ser vista de los Carabineros, y tomando su imagen en las manos me fui a pié tras ella, más de diez cuadras; a las dos de la tarde, sin encontrar un solo carabinero, llegamos tranquilamente. Aun más, el señor N.N. al saber por otros informes, que yo vivía de mi trabajo fue a mi casa a perdonarme los $ 350 de la deuda. Doy público testimonio de fe por este gran favor, y agradeciendo con toda el alma deseo que aumente más la devoción a tan milagrosa imagen". (1)

 

3.- Se encontraba en la Oficina Anita don Federico Emilio Janes, de 50 años de edad, nacido en el Ecuador y residente en Chile como unos veinte años. Cayó gravemente enfermo de neumonía, medicinándole el doctor Nicolás Anguita, quien lo desahució, Hacían 19 días que estaba gravísimo cuando una comadre le trajo una Imagen del Niño Dios de Sotaquí, pidiéndole de rodillas le diera la salud, prometiéndole traerle un recuerdo de plata que figurara un hombre de rodillas.

 

Tan pronto como se encomendó sintió mejoría repentinamente y el que estaba enfermo desde el 15 de noviembre de 1900 se levanto sano el 4 de diciembre del mismo año, o sea el mismo día de la invocación al Niño Dios, siguiendo en estado de perfecta salud. El 31 de diciembre de 1907 viene en romería al Santuario de Sotaquí trayendo el recuerdo prometido. (1)

 

4.- Corría el año 1925. La absoluta falta de lluvia tenía grandemente alarmados a los habitantes de esta región. Se hace una rogativa especial al Niño Dios, empezando un Triduo el jueves 2 de julio. El Divino Patrono no se hizo esperar y la noche del viernes 3 cayó una espléndida lluvia prolongándose hasta el día siguiente. Como el año se presentaba muy seco esta lluvia fue un señalado beneficio del Niño Dios.

 

El Domingo 5 hubo misa solemne en acción de gracias y por la tarde, una entusiasta procesión con las veneradas imágenes del Niño Dios y la Virgen del Carmen.

 

Al regresar la procesión a la Iglesia el altar estaba regiamente iluminado y se terminó con la bendición del Santísimo Sacramento. (2)

 

 

Bibliografía:

 

1.- Parroquia del Niño Dios de Sotaquí, Libro de Crónicas Parroquiales.

2.- Alex Ortiz Núñez, Investigaciones y Archivo Personal.